Alfonso Navarro es el nuevo coordinador de la licenciatura en Finanzas. Para él, este nuevo encargo significa una oportunidad para preparar el programa frente a los retos que el panorama económico impone a los futuros profesionales.
Alfonso Navarro ha tenido el privilegio de ser profesor por alrededor de siete años. Él lo describe así, como “un lujo”: poder entablar conversaciones con jóvenes apasionados por el camino que eligieron; que algunos alumnos recuerden con cariño las sesiones de clase; o que meses o años después de egresar busquen a su antiguo profesor para un consejo, es una experiencia invaluable para él. “El encargo de estar ahorita aquí como coordinador de programa (de la Licenciatura en Finanzas del ITESO) es temporal, pero la docencia para mí es algo permanente”, dice con una ligera sonrisa.
Sin embargo, ser profesor no es fácil. Después de casi una década frente al pizarrón, se ha percatado de que las generaciones cambian, y la realidad con ellas, por lo que las renovaciones deben ser constantes no sólo en los métodos de enseñanza, sino también en los contenidos. “Hay que estar actualizado, hay que estar muy preparado”, añade. Es por ello que ser coordinador de la licenciatura en Finanzas significa para él la oportunidad de que el programa forme profesionales capaces de hacer frente a los retos que impone el panorama económico actual.“El incremento en el ingreso no es algo que se vea cercano, la inflación seguirá aumentando y el financiero tiene que optimizar sus recursos”, añade.
“Uno de los objetivos que hay que visualizar es que nuestros egresados sirvan para el mundo. Que puedan ejercer su función en empresas internacionales, pero también en pequeñas y medianas empresas. De hecho, es en estos últimos donde hace falta mayor educación financiera”, explica Navarro, quien desde muy joven se desempeñó como analista financiero en Deloitte, una de las empresas dedicadas a la asesoría financiera, contable y fiscal “más importantes del mundo”.
Si bien, reconoce que una de sus responsabilidades es hacer que los planes de estudio estén en función de las necesidades de las empresas para acrecentar las oportunidades laborales de los egresados, también explica que desarrollar habilidades blandas es indispensable para que los estudiantes puedan acercarse a las personas, hacer comunidad y tejer lazos no sólo con clientes, sino también con proveedores y socios, ya que así podrán aportar y generar bienestar social. Las finanzas no se podrían entender de otra manera en el ITESO.
Él también tenía esa perspectiva cuando eligió dedicarse a las finanzas corporativas, las cuales buscan entender la industria, analizar su complejidad y su contexto. Con ello encontrar la manera de lograr un mejor desempeño financiero. “Las finanzas no solamente son esta parte cuantitativa, sino cualitativa de cómo hacer las cosas mejor […] porque te permite también velar no solamente por bienes superficiales o de rentabilidad, sino también por el cuidado de las personas, del medio ambiente, de las partes relacionadas […] Si se logran los beneficios económicos, pues puede premiar a estos niveles”, explica.
No es la primera vez que está al frente de un programa en el ITESO. En 2020 coordinó la Especialidad en Impuestos con Responsabilidad Social. También fue Coordinador de la Unidad Académica Básica de Contabilidad y Finanzas. Detrás de estos encargos hay un camino académico sostenido: es doctorante en Estudios Económicos por la Universidad de Guadalajara (UDG), maestro en Finanzas por la Universidad Panamericana (UP), maestro en Ciencias de la Familia por la Universidad Anáhuac, especialista en Antropología y Ética por la UP y licenciado en Administración y Finanzas por esa misma institución. Con esta trayectoria, su nueva responsabilidad en la licenciatura se entiende como una continuidad natural de un profesor cuya vida profesional y académica ha estado orientada en formar financieros que puedan aplicar sus capacidades técnicas con sentido crítico.
FOTO: Zyan André
