Durante tres días, la comunidad universitaria vivió una serie de experiencias que, articuladas desde el arte y la espiritualidad, buscaron generar reflexiones sobre las maneras de construir esperanza. En el Foro Magis ITESO, que abrió las jornadas, participaron Juana Salas, Pietro Ameglio, Wendy Juárez y Javier Sicilia
Desde hace muchos años el país atraviesa por una crisis que lo ha metido en una espiral de violencias e injusticias que parece no tener fin. El año pasado, el asesinato de los sacerdotes jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos junto con el guía de turistas Pedro Palma, en Chihuahua, motivó una serie de acciones que, en el caso de las universidades del Sistema Universitario Jesuita (SUJ), dieron lugar a la organización de las primeras Jornadas Universitarias por la Paz con Justicia en México, con el objetivo de propiciar diálogos y encuentros que sirvieran como punto de partida para pensar en alternativas para construir la paz. Este año el ITESO comenzó con la realización de las Jornadas por la Paz, que, articuladas desde el arte y la espiritualidad, buscaron generar reflexiones que contribuyan a la construcción de la esperanza.
La primera de las actividades del programa fue el Foro Magis ITESO, que convocó a Juana Salas, Pietro Ameglio, Wendy Juárez y Javier Sicilia, quienes compartieron sus experiencias de vida y pusieron sobre la mesa reflexiones que fueron desde el uso de la no violencia hasta el cuestionamiento del tipo de esperanza que requiere un país golpeado como México.
En primer término, subió al escenario Juana Salas, historiadora de la Universidad Autónoma de Zacatecas e integrante del Grupo Redactor de Paz de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), quien tituló su participación como «Los caminos de Ahimsa», concepto tomado del sánscrito para definir la no violencia y que fue usado por Gandhi. La académica señaló que «construir un camino no violento implica reflexionar sobre qué es la violencia y de qué manera la ejercemos todos los días».
Juana Salas, historiadora de la Universidad Autónoma de Zacatecas e integrante del Grupo Redactor de Paz de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior [ANUIES].
Salas explicó que experimentar la empatía es un reto que se vive todos los días y también dijo que el arte y la ciencia permiten «construir un mundo no violento». Señaló que la ahimsa «es un experimento y como tal tiene errores y aciertos». También señaló que la no violencia es una manera de tomar acción por que «no podemos permanecer pasivos ante todo lo que está pasando. Sí puedes mejorar el mundo. ¿Cuál mundo? El tuyo», expuso Juana Salas.
Pietro Ameglio, profesor de Cultura de Paz y No Violencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ofreció una disertación filosófica en la que abordó temas como la construcción de la identidad, el pensamiento, el principio de realidad, el conocimiento y señaló que «la clave de la vida está en lo que no se ve».
Para desarrollar su punto, tomó como ejemplo una planta. Dijo que lo que todas las personas ven es la flor, pero que no se pude entender la realidad sólo con lo que se ve. «Hay que hacer preguntas para construir el pensamiento y ver lo no observable», explicó y dijo que, en el caso de la planta, lo no observable es la raíz. Luego invitó a ir más allá en el pensamiento, pues «lo que sostiene a la planta no es la raíz, sino la tierra, el humus que la alimenta». Y llevó la idea todavía más lejos: «Hay cosas que no se ven, ni se aprenden preguntando».
Pietro Ameglio, profesor de Cultura de Paz y NoViolencia en la UNAM.
El académico y activista también invitó a las personas que lo escuchaban a no dar por hecho qué piensan, porque siempre hay que preguntarse «¿Quién piensa dentro de mi cabeza? Dentro de ellas hay un montón de personas pensando por mí, que han influido en cómo pienso. Es una ilusión pensar que uno piensa por sí mismo. El 90 o 95 por ciento de lo que pensamos y decimos nos lo impone el orden social y no nos damos cuenta». También dijo que el proceso de paz debe pasar por humanizar a la humanidad. «Hay que crear una pequeña ruptura en el pensamiento que nos motive a enfrentar las experiencias deshumanizantes. Y que esa acción, aunque sea pequeña, sea real», señaló.
Después de la participación de Ameglio tocó turno a Wendy Juárez, integrante de la Red Futuros Indígenas y de la Universidad de la Tierra, en Oaxaca, quien compartió parte de su experiencia de vida. Contó cómo en 2006, cuando tuvo lugar la insurrección de la Asociación Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), era una «adolescente profundamente desesperanzada» que se cuestionaba sobre el sentido de la vida en un contexto de violencia y siendo mujer. Compartió cómo quiso estudiar filosofía y, al no poder, estudió comunicación, y después habló de su contacto con Nancy García y el trabajo con la Red de Migrantes en Oaxaca, donde comenzó a trabajar con familias que buscaban a sus migrantes desaparecidos para elaborar un diagnóstico de la situación.
Wendy Juárez, integrante de la Red Futuros Indígenas y de la Universidad de la Tierra, en Oaxaca.
«Sentía mucha frustración porque lo que hacía no solucionaba nada, no daba respuestas. Nancy me dijo: ‘Llorando con ellas tampoco vamos a ayudar a las familias. Debemos tomar el dolor y transformarlo en acción», relató Juárez y añadió que así fue como surgió Caminos, Centro de Acompañamiento a Migrantes desde donde apoyaban a familias que estaban buscando a sus seres queridos en situación de movilidad humana. Habló de su viaje a Alemania, de cómo se sintió identificada con los migrantes de aquella región del país y compartió cómo a su regreso conoció a Gustavo Esteva en la Universidad de la Tierra, quien influyó en su concepción de la esperanza, entendida como «hacer algo que tenga sentido, a pesar de cómo resulte». Para cerrar, habló de la creación de los proyectos Futuros Indígenas y Hackeo Cultural, además de hacer un llamado para que se deje de criminalizar a las y los defensores del territorio.
Javier Sicilia , poeta y uno de los fundadores, a raíz del asesinato de su hijo Juan Francisco, hace 12 años, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
El Foro Magis ITESO cerró con la participación de Javier Sicilia quien, en un tono más sombrío, preguntó «¿de qué esperanza me hablan?» y dijo que en francés hay dos palabras para referirse a la esperanza: espérance y espoir. Explicó que esta segunda es más cercana a la esperanza teologal, la única a la que se puede aspirar en un país con las condiciones actuales de México, «en donde todo padre sabe que no habrá justicia».
Dijo que, aunque «han pasado doce años de crímenes, crímenes y fosas, seguimos tratando todos los asuntos como si fueran hechos aislados». Sobre vivir la esperanza teologal, la espoir, dijo: «Estar agarrado de esa piedra es vivir en el infierno. Si no rescatamos del suelo la paz, la verdad y la justicia, olvídense de la esperanza. No es que no exista la esperanza, es que no la hay, la perdimos», dijo Sicilia.
Para concluir, se refirió a las personas que siguen luchando como «una vela que no cambia la noche, pero hace la diferencia», y dijo que «hay que levantar la roca de la justicia como Sísifo: sabiendo que va a caerse y habrá que levantarla de nuevo».
FOTOS: Luis Ponciano