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Una invitación a la esperanza

Una invitación a la esperanza
La presencia cotidiana de las aves que anidan en ITESO tendrán un papel protagónico en la 17 edición del Festival Cultural Universitario.

El corazón del ITESO es verde, y en cada latido anidan cientos de aves que conviven con la comunidad universitaria  del  campus.  La  edición  17  del Festival Cultural Universitario está dedicada a las culturas originarias y a las aves, con charlas y  una  actividad  de  observación  de  aves  en  el  campus  que  será  dirigida por Luis Enrique Ramos y Juan Gabriel Morales, este último profesor del ITESO.

En entrevista para CRUCE, Juan Gabriel, quien comenzó con la actividad de avistamiento de aves por la invitación del ornitólogo Enrique Sánchez Ramos a colaborar en un proyecto de aves urbanas “y en el andar aprendiendo bajo la sombra de ese gran árbol llamado Rodolfo Chávez (el encargado de Jardinería del  ITESO)”  comenta  que  la  presencia de las aves en el campus es una invitación a la contemplación y la construcción de realidades de alegría y esperanza.

Miles de aves anidan en el campus del ITESO. Entre ellas, familias de colibrís. Fotografía de David Velasco, SJ

Al preguntarle acerca de la época más propicia para avistar aves en el ITESO, Juan Gabriel afirma que cada estación del año ofrece esa posibilidad.

“A finales de invierno y principios de primavera los jardines son testigos de la galantería y coquetería de los machos exhibiendo el colorido o exaltación de sus plumas ante una hembra que aparenta desinterés. Todo este espectáculo se envuelve en una atmósfera sonora saturada de cantos. Durante

la primavera somos testigos de la construcción detallada, precisa y paciente de los nidos, proceso que nos invita a reflexionar sobre la fidelidad, el milagro de la vida y el cuidado amoroso de los padres a la cría”, señala.

Con el comienzo de las lluvias en verano, el ITESO es una explosión de vida, hongos, hierbas e insectos, que constituyen alimento para las crías hambrientas que no dejan de crecer; mientras que el otoño, con su elegancia visual de tonalidades ocres y la abundancia de semillas, da la bienvenida a los migrantes del norte, que han volado miles de kilómetros, para que, en invierno, aves residentes y migratorias cohabiten en el campus.

Fotografía de Roberto Ornelas

Para Juan Gabriel, el ITESO es un espacio privilegiado dentro del paisaje urbano, en el que no es casualidad que se tenga conocimiento de más de 60 especies de aves, distribuidas en más de 4226 árboles en un área de 48.2 hectáreas. “El cuidado profesional de sus áreas verdes, su magis por transmitir esa sensibilidad ambiental y la preocupación del manejo sustentable de sus recursos lo posicionan en como un referente de esperanza ecológica”, finaliza.

La fotografía de aves es una práctica común entre las y los integrantes de la comunidad universitaria.

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