Paula Karenina Nava encontró en el ITESO proyectos que le abrieron las puertas a ámbitos de la Psicología que no conocía, como la investigación con perspectiva social

«Nunca me imaginé que pudiera estudiar Psicología”, confiesa Paula Karenina Nava Martínez. Ella siempre creyó que sería doctora. Desde pequeña lo decidió, y era lo que sus padres, familiares y amistades le recordaban que era su sueño. 

“Quizá, por lo mismo, nunca me di la oportunidad de conocer qué más había para mí”. 

Pero, en el primer semestre de Medicina, se dio cuenta que no era en realidad lo que más quería hacer. No solo por la complicación, sino las reglas de la escuela a la que asistía que le comenzaron a añadir estrés. Se sentó con su director de carrera a confesar sus dudas, se desahogó, y su respuesta fue que tendría que preguntarse si realmente podría seguir así el resto de su vida.

“Soy una persona muy perfeccionista, de por sí. Y cuando algo no sale como quiero, entro en crisis. Ese fue el momento en el que me di cuenta que lo estaba sufriendo más de lo que lo estaba disfrutando. Estaba dando mi 120% y no se estaba reflejando en los resultados”. 

Paula no quería desviarse de la línea de la salud. Eso estaba claro, independientemente de si medicina general no era su camino. Así que contempló opciones como Nutrición o Pedagogía. 

En su crisis, asistió a apoyo psicológico para que una profesional le ayudara en todo este proceso de cambio, y desde ahí le comenzó a llamar la atención. “También fui para saber en qué consistía su disciplina y sus áreas. Comencé a preguntar a otras amigas que estaban estudiando Psicología, y me di cuenta que eso podría ser lo mío”. 

Partió de informarse sobre la psicología clínica, y de ahí, al visitar el ITESO, entendió que esta era solo una de las diversas áreas en el trabajo por entender la mente humana, y las explicaciones –y soluciones o tratamientos– detrás de los trastornos mentales. 

“La mente humana es increíble. Es muy complejo entenderla y estudiarla, pero si te das la oportunidad de entender lo que sucede en la psicología de una persona, su contexto, su familia, su genética, es un gran paso para apoyarla en sus procesos”. 

Su predisposición para estudiar medicina le ayudó en los primeros semestres, en los que tenía que empaparse de teorías y textos académicos y lecturas enormes. Paula disfrutó mucho esta parte, además del impacto positivo de sus profesoras y profesores para traducir este nuevo conocimiento y acompañarles.

“La mente humana es increíble. Es muy complejo entenderla y estudiarla, pero si te das la oportunidad de entender lo que sucede en la psicología de una persona, su contexto, su familia, su genética, es un gran paso para apoyarla en sus procesos”. 

Seminario de enfoques fue una materia que le abrió mucho el espectro de posibilidades. En ella, aprendió cuatro enfoques de la psicología: psicoanálisis, conductismo, humanismo y sistémico. 

“La segunda parte de la materia es un poco más práctica, en la que te ponen casos, te lanzan escenarios para analizar cuál sería tu intervención y con qué enfoque. Me gustó mucho y se me hizo muy retadora”. 

Paula está cursando su séptimo semestre y en el periodo de Primavera 2021 llevó también Neuropsicología, una asignatura que disfrutó mucho porque comienza aprendiendo y analizando el funcionamiento del sistema nervioso y en la segunda parte aterriza la conexión entre mente y cuerpo para realizar diagnósticos. “El ver el punto de unión entre medicina y psicología me pareció de lo más interesante”. 

Para su Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) eligió Psicología de la Salud con pacientes psiquiátricos en el hospital Centro de Atención Integral en Salud Mental Estancia Prolongada (Caisame E.P.), en el que estudiantes de Psicología desarrollan proyectos junto con los pacientes para trabajar en sus afecciones por medio de talleres de musicoterapia, actividad física y danza terapia. 

“Proponemos proyectos de intervención para los pacientes, ya sean afecciones crónicas o agudas, y yo estaré en arte terapia, donde se trabaja en la rehabilitación por medio del arte. Es uno de los talleres que llevan años elaborándose en el PAP, así que los residentes del hospital ya lo conocen y lo disfrutan”. 

En este taller se tocan diversos temas de las vidas de los residentes y después lo plasman en obras artísticas, las cuales ellos explican en grupo. Al final del semestre se realiza una exposición de las mejores obras de cada uno de los residentes y se ponen a la venta para recaudar fondos para el hospital. 

Sin embargo, aunque es su primer PAP, no es su primera experiencia colaborando con pacientes, proyectos y talleres fuera de las aulas. 

“Una de las ventajas que tiene esta carrera en el ITESO es su gama de proyectos y de prácticas que haces durante toda la carrera, así que desde tercer semestre estás en escenarios concretos, aprendiendo también con experiencia”. 

Su primer involucramiento fue en el proyecto “Desarrollo y salud biopsicosocial”, en el que asistió al ISSTE, en el que a ella y a diversos compañeros los dividían por pisos, así que bien podría tocarle cirugía general, emergencias o maternidad.  

“Visitábamos a pacientes para conversar con ellos, cuáles eran sus padecimientos y si había algo en lo que pudiéramos apoyar. Y no solo con pacientes, sino también con el personal médico. Era un proyecto que disfruté mucho, pero llegó la pandemia justo a la mitad. Antes de ello, íbamos todos los días”. 

También se involucró en el proyecto “Psicocultural y psicoeducativo”, en el DIF de San Juan de Ocotán, donde impartían talleres a niños y realizaban investigación de psicología social para ver cómo la pandemia había afectado la cotidianidad de los pequeños o desconfigurado su proceso social, en una comunidad tan pequeña y unida.  

“Me dio mucho conocimiento de psicología social, que no conocía, y me abrió la puerta a que existen más cosas interesantes, como la investigación con perspectiva social”. 

“Una de las ventajas que tiene esta carrera en el ITESO es su gama de proyectos y de prácticas que haces durante toda la carrera, así que desde tercer semestre estás en escenarios concretos, aprendiendo también con experiencia”. 

Psicología de la salud y psicología clínica siguen siendo sus enfoques principales, pero ahora cargados de una perspectiva humanista y social que Paula siente que le aportarán mucho en su desarrollo profesional. 

“Estoy ya buscando una maestría para estudiar en cuanto salga de la carrera en Psicooncología (psicología enfocada en pacientes con cáncer). Bernardo García, mi coordinador, sigue esta línea de la salud, platiqué con él, y me orientó a dónde buscar opciones”. 

Paula sabe que Psicología es una carrera que se ha subestimado, aunque poco a poco ha cobrado relevancia, dado que la sociedad comienza a enfocarse en la salud mental y priorizarla en tiempos como esta latente pandemia global de por la Covid-19, en la que las afecciones psicológicas han sido tanto de sobrevivientes de la enfermedad como de las personas que tuvieron que cambiar su vida, perdieron trabajo o conexión con sus seres queridos. 

“Es una disciplina muy amplia que puedes aplicar en muchos lados: en hospitales, en organizaciones, dando cátedra, investigando. Está en todos lados y te da oportunidades laborales y de experiencia en todos lados”. 

Quienes estudian Psicología en el ITESO cursan un plan de estudios innovador que cuenta con 6 períodos de desarrollo de proyectos en los que realizas trabajo en campo, seguimiento teórico-metodológico y reflexión tanto personal como grupal del proceso. La formación incluye un eje de seminarios de análisis de la realidad al que se articulan la reflexión teórica, metodológica y el trabajo de campo, ofreciendo un abordaje integral. Los seminarios abordan no solo los fundamentos de la psicología sino sus campos emergentes. 

Ve el plan de estudios aquí: https://carreras.iteso.mx/psicologia

Acá, información de becas y financiamientos: https://becas.iteso.mx/