Expertos internacionales reflexionarán en el ITESO sobre los fundamentos jurídicos y sociales y la dimensión ética de la Carta Magna mexicana.
Antes de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 —vigente hasta nuestros días—, en el México independiente se promulgaron hasta 11 documentos previos, cada uno asentado en contextos muy particulares de la nueva y frágil nación.
El 5 de febrero 2017 se cumplirán 100 años del pacto firmado por diversos grupos revolucionarios en un país sacudido hasta sus cimientos por la Revolución Mexicana. Nuestra actual Constitución ha tenido, hasta la fecha, más de 500 reformas.
“Estamos en un momento en el que deberíamos tomarnos en serio la reflexión de cuál es el pacto de convivencia. ¿Hay que rehacerlo y hasta dónde? La universidad debe ser el espacio que dé voz a estas inquietudes”, afirma Arturo Reynoso, director del Departamento de Filosofía y Humanidades (DFH).
Este es el espíritu que rodea al V Encuentro El Humanismo y las Humanidades en la Tradición Educativa de la Compañía de Jesús, del 17 al 21 de octubre en el Auditorio D1, que a lo largo de sus jornadas abordará el tema “Hacia el centenario de la Constitución: reflexiones históricas, jurídicas, sociales, éticas y jurídicas”.
Tendrá invitados como Guadalupe Jiménez, de Fomento Cultural Banamex; Matthew Carnes, SJ, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, o el expresidente y embajador plenipotenciario del Estado Plurinacional de Bolivia, Eduardo Rodríguez.
“En mi opinión, el proyecto constitucional de 1917 se agotó hace muchos años”, sostiene Jesús Ibarra, profesor del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos (SOJ), el que, conjuntamente con el Centro de Formación Humana y el DFH, es coorganizador del encuentro.
“Se necesita un nuevo proyecto de nación, pero no estoy pensando en un documento, no quiero especialistas que vengan a redactarlo”, reflexiona Ibarra.
“Cuando hablo de constitución, hablo de que es necesario un nuevo pacto social; habría que pensar en nuevos modelos, por ejemplo, con esquemas parlamentarios de rendición de cuentas, de gobierno abierto… Y eso no está ni siquiera en la agenda de discusión constitucional”.
“El telón de fondo de este encuentro es la memoria”, aporta Reynoso. “¿Cómo se va a discernir sin memoria? Esta nos ayuda a tener una comprensión más profunda de situaciones actuales que vivimos y así tener una visión más amplia en lo temporal y lo geográfico”. Foto Archivo