Para robustecer a la democracia, es necesario revertir el rezago que impide que el poder Judicial sea contrapeso del Ejecutivo y el Legislativo, afirma Azul Aguiar.

Un magistrado que es papá de Aristóteles Sandoval, actual gobernador del estado; otro con antecedentes penales; otros más con filiaciones o inclinaciones abiertamente partidistas y algunos directamente sin carrera judicial que los respalde. Estos son algunos de los problemas que enfrenta actualmente el Poder Judicial en Jalisco.

Jueces

Por eso, entre muchas otras razones, es necesaria una reforma que dote de una verdadera independencia a la instancia encargada de impartir justicia en la entidad, afirma Azul Aguiar Aguilar, profesora del Departamento de Estudios Sociopolíticios y Jurídcos del ITESO (SOJ), quien en noviembre participó en la segunda edición de la Cátedra Iberoamericana Crítica Iuris, cuyo objetivo fue arrojar algunas luces sobre el estado actual del Poder Judicial.

“Sin independencia, el Poder Judicial no puede hacer nada. Aquí [en Jalisco] hay una dependencia y una tendencia hacia el Ejecutivo y las posiciones se reparten por cuotas de los partidos políticos”, afirma, por lo que resulta urgente una reforma que cambie la dinámica actual, no como la que prepara el Congreso de Jalisco, un documento que, a decir de Aguiar, “no cambia nada”.

¿Cómo hacer, entonces, para que se elabore una reforma efectiva?

“No podemos dejar que los legisladores decidan solos; de ellos no va a venir un Poder Judicial independiente y transparente”, subraya la profesora. “Tenemos que hacer presión desde la sociedad civil, desde la academia, desde los grupos que vigilan el cumplimiento de los derechos humanos”.

Desde la citada Cátedra van a preparar un documento con sugerencias para lograr: más controles hacia dicho poder; fortalecer su autonomía de los partidos, y estimular la profesionalización de la carrera judicial para tener magistrados mejor preparados. Foto Archivo