Pilar Rodríguez Martínez es la nueva titular de la DIC, dependencia que, dice, es la cristalización de “un modelo universitario que no se queda en un saber disciplinar, sino que la experiencia universitaria se entreteje entre el aula y otros espacios. Es el laboratorio que completa la apuesta formativa de una universidad jesuita”

Para María del Pilar Rodríguez Martínez, las personas que confluyen en el ITESO conforman «una comunidad viva» de la que forma parte cada integrante —alumnado, cuerpo docente, los y las empleadas— y en la que se puede trascender. Y, como todo ser vivo, esta comunidad tiene un corazón que le da identidad: la Dirección de Integración Comunitaria (DIC). “Es el corazón en el sentido de que es la puesta en práctica de un modelo universitario que no se queda únicamente en un saber disciplinar, sino que la experiencia universitaria se entreteje entre el aula y otros espacios que dan sentido, identidad, y permiten apropiarse del modelo universitario jesuita. La DIC es el laboratorio que completa la apuesta formativa de una universidad jesuita”.

Pilar Rodríguez atiende la entrevista en la que todavía es su oficina como coordinadora de la Especialidad en Deporte para el Bienestar y Desarrollo del ITESO. Son sus últimos días en ella: este 16 de febrero comienza su nuevo encargo en la universidad como titular de la Dirección de Integración Comunitaria. “Estoy agradecida, conmovida, con la esperanza de construir algo bonito para la Universidad, con la esperanza de tejer puentes, abrir diálogos y fortalecer la dirección”, dice y comparte que su llegada a la dependencia “es el resultado de un proceso personal de reflexión, de discernimiento, de agradecimiento por la oportunidad, porque al final de cuentas es un voto de confianza que te da la comunidad, no solamente el Rector [Alexander Zatyrka, SJ]. Es resultado de un proceso de consulta y fruto de la confianza que ha puesto en mí no solamente gente de la DIC, sino también de otras direcciones de la Universidad”.

En su estructura, el ITESO cuenta con direcciones estatutarias que, a su vez, se integran con direcciones de oficinas, centros y departamentos, cuyas facultades, organización y funcionamiento contribuyen a cumplir las metas de la Universidad. Una de estas direcciones estatutarias es la de Integración Comunitaria, que es vista por Pilar Rodríguez como el corazón del ITESO porque, a través de las instancias que la integran, permite ofrecer una formación “no sólo como profesional, sino de manera integral, con una visión de incidencia social”.

Para la titular entrante, desde esta dependencia se envía el mensaje de que las y los integrantes de la comunidad universitaria importan “no sólo desde el desarrollo racional, sino que se les ve como personas a quienes les atraviesa una parte espiritual; las atraviesan una serie de necesidades socioafectivas, un sentido de bienestar personal, un sentido de trascendencia, de cultura, de vinculación social”, dice.

Pilar Rodríguez llega a la Dirección de Integración Comunitaria en medio de dos aniversarios importantes para la Universidad: apenas el año pasado terminaron los festejos por los 50 años de la publicación de las Orientaciones Fundamentales del ITESO (OFI), documento que guía y define el trabajo de la institución, y ya están en puerta los festejos por los 70 años de su fundación. En esa línea, la académica señala que la DIC “es una dirección que se relaciona muy íntimamente con los valores universitarios y que, a través de sus diferentes centros y apuestas formativas —curriculares y no curriculares—, fortalece lo que ha sido el modelo formativo de la Universidad en estos 70 años. Es una gran oportunidad de refrescar, de renovar, de volver a poner en contexto nuestra Misión, nuestra visión”. La efeméride, continúa, llega en un momento en el que la pertinencia del modelo universitario tradicional está siendo cuestionada y en el que es importante “recordar qué es lo que nos ha dado luz a través de las OFI y cuál ha sido el aporte desde la formación integral que se trabaja en la DIC y desde los ámbitos de incidencia y vinculación social”.

Antes de coordinar la Especialidad en Deporte y Bienestar del ITESO, Pilar Rodríguez dirigió el Centro de Educación Física y Salud Integral (CEFSI), que forma parte de la DIC. En ese entonces, recuerda, “era una dirección más pequeña”. Ahora recibe una dependencia “con una estructura más robusta en la que están bien definidas sus dos vocaciones: la de la formación integral y la de la incidencia social”, integrada por equipos con personas “fuertemente vinculadas con su quehacer; fuertemente identificadas con lo que es la Universidad; con una disposición, una entrega y un sentido de propósito muy grande. Es una dirección muy potente, muy firme, muy propositiva, muy viva. Y eso es lo que a mí me entusiasma de imaginarme en esta dirección: el trabajo con estos equipos con una calidad humana y profesional y con un sentido de identidad muy altos”.

Considerando lo anterior, Pilar Rodríguez señala que durante su gestión buscará “consolidar y fortalecer” el trabajo que se ha venido realizando en la DIC, así como “afianzar los equipos. Hay un trabajo importante de reconfiguración en términos de solidez y de dar estabilidad a los equipos de la DIC para consolidar los proyectos. El objetivo es abonar al proyecto universitario. El Rector está muy interesado en generar una perspectiva de mediano y largo plazo, y creo que la participación de la DIC en ese proyecto tiene que ser fundamental”. Para lograrlo, continúa la nueva titular de Integración Comunitaria, es necesario “tender puentes, escuchar, consolidar y generar proyectos claros, pertinentes y alineados a lo que el ITESO necesita el día de hoy”.

La Universidad siempre se ha reconocido como un actor inserto en una realidad que no le es ajena y en la que busca incidir. Una realidad que está permeada por diferentes crisis —de seguridad, de violencia, de individualismo— que inciden en el desarrollo de las personas, en particular del estudiantado. Pilar Rodríguez dice que, con ese escenario, “la DIC puede generar espacios donde se modele una manera distinta de actuar y de interactuar, no solamente dentro de la Universidad, sino también como país”. La pregunta, añade, es “cómo generamos esos entornos en donde le digamos a las y los jóvenes que se sienten inseguros, vulnerados, sin mucho futuro, sin mucha esperanza, que sí es posible vivirnos distintos, sentirnos distintos, modelarnos distinto y salir a un entorno que nos es amenazante con las competencias necesarias para enfrentarlo y para modificarlo”. El reto entonces, dice Rodríguez Martínez, es “generar esos espacios de encuentro, de diálogo, que puedan vivirse de manera segura y en entornos seguros. Toca construirlos, modelarlos y mandar el mensaje de que sí hay esperanza”.

Pilar Rodríguez Martínez es egresada de Psicología del ITESO. Tiene una maestría en Psicología del Deporte y la Actividad Física por la Universidad Autónoma de Barcelona, donde también hizo el doctorado en Psicología del Aprendizaje Humano con especialidad en Psicología del Deporte. Como profesionista, ha tenido dos etapas en el ITESO, la primera en la que trabajó en el CEFSI como psicóloga deportiva y la segunda cuando regresó para dirigir el centro. En medio, trabajó en la Comisión Nacional del Deporte (Conade) y en el club Atlas —sí: es rojinegra de hueso colorado—. Después de dirigir el CEFSI, pasó a la Dirección General Académica para coordinar la Especialidad en Deporte para el Bienestar y Desarrollo. Toda esta experiencia fuera de la Universidad y también dentro del ITESO desde diferentes áreas —“cachuchas”, les dice ella— le ha permitido sensibilizarse “sobre el entendimiento de lo que es el ITESO, con sus dilemas, sí, pero también con sus potencias y con su capacidad para distinguirse y diferenciarse de otras apuestas formativas”.

Para concluir, Pilar Rodríguez dice que el sello itesiano se plasma en un modelo formativo en el que los programas de la Dirección General Académica se entretejen con el trabajo que hace la Dirección de Integración Comunitaria. “No se puede imaginar el ITESO sin la contribución de la DIC: sin ella no sería el ITESO”, concluye.

FOTO: Zyan André