Eduardo Santana Hernández, egresado de la licenciatura en Arquitectura por el ITESO, obtuvo el primer lugar en la categoría de Visualización Arquitectónica de los Rookies Awards 2025, uno de los reconocimientos más prestigiosos a nivel internacional en el ámbito de las artes digitales

Los colores y texturas de la realidad son capturados con vida por el ojo entrenado de Eduardo Santana Hernández, egresado de la licenciatura en Arquitectura del ITESO, quien después los plasma en representaciones arquitectónicas. En sus imágenes la construcción del paisaje no pasa desapercibida. Los edificios conversan con el cielo, rodeados de hiervas, de ríos, del tráfico, de personas. Todos estos elementos hacen que sus escenarios estén habitados, incluso cuando carecen de personajes.

Estos paisajes componen Memories of whats to come, portafolio desarrollado por Santana durante su formación en el Curso Profesional de Visualización Arquitectónica en School-ing, reconocida escuela madrileña especializada en artes digitales aplicadas a la arquitectura. Intenté aprovechar esa oportunidad para poderle dedicar la atención que requiere ese nivel de detalle en las imágenes”, menciona.

Confiesa que peca de perfeccionista, algo que le ha dado uno que otro problema en cuestiones de tiempo, pero que resulta la obsesión ideal para diseñar y “dibujar” renders. Con este trabajo obtuvo el primer lugar en los Rookies Awards 2025, en la categoría de Visualización Arquitectónica, uno de los reconocimientos más importantes a nivel mundial en este campo profesional.

“Al final comprendo que soy un publicista”, señala. Si bien, las estructuras y habitaciones que se alzan en su trabajo son diseñados por otros arquitectos como Mauricio Pezo, Sofia von Ellrichshausen y Kengo Kuma, lo orgánico siempre acompaña la solidez de las estructuras interpretadas por Santana con minuciosidad, lo que les otorga un contexto, un ambiente.

Esa atención al detalle y a la belleza es algo que ha cultivado a lo largo de los años. “Comprarme esa camarita […] cuando viví en Nueva York fue un parteaguas”, cuenta con una sonrisa. Fue en un verano, durante una estancia profesional en el reconocido estudio transdisciplinario Snøhetta. Relata que detrás del objetivo de la cámara se enamoró, no sólo de la fotografía, sino también de la imagen.

Está convencido de que las personas reproducen aquello que observan. “Si te alimentas de ‘buenas’ imágenes, vas a producir ‘buenas’ imágenes”, afirma. Para él, la inspiración no proviene únicamente de otros renders o edificios, también se encuentra en los paisajes que contempla al viajar, en rodearse de naturaleza o en mirar una película. “Mucha gente dice que la creatividad es conectar puntos de disciplinas que están aparentemente desconectadas”, reflexiona. Por eso, sus referentes van más allá de las estructuras: libros de autores como Noam Chomsky, Yuval Noah Harari y Edward Said, así como de la obra fotográfica de Robert Cappa, Sebastião Salgado y Greta Taro, cuyas imágenes han influido en su forma de mirar.

Los arquitectos, sostiene Santana, tienden a ser polímatas por naturaleza. Recuerda a varios de sus profesores de licenciatura involucrados en proyectos que, relacionados al arte, las ciencias y la cultura. Esa misma inquietud lo llevó a asistir como oyente a clases de Filosofía en el ITESO, donde conoció al jesuita Jorge Manzano, SJ. Más allá de cultivar el pensamiento crítico en él, una de las cosas que más valora de esa experiencia es el encuentro con otras personas. “Conocí a gente sumamente apasionada, que me contagiaron con esa pasión”, dice.

Su primer encuentro con la disciplina que hoy lo ha llevado a obtener un reconocimiento internacional ocurrió en una clase impartida por Adrián Zuno, profesor en ese entonces de modelado 3D y renderizado. “Gracias a él yo tengo la pasión que tengo por el por el diseño digital”, afirma.

Considera que haber ganado el premio ha sido una experiencia surreal, un logro que no habría sido posible sin el acompañamiento de las personas que han formado parte de su trayectoria académica y profesional. Su objetivo ahora es que sus imágenes lleguen a más personas, pues reconoce que, por la naturaleza del medio, suelen estar dirigidas a un público especializado dentro del ámbito arquitectónico.

“(El premio), me abre las puertas a trabajar con más estudios […] a que más personas vean mi trabajo y en un futuro poder transmitir lo que yo quiera con la creación de imágenes. Creo que puede llegar a representar un poquito de libertad y a que las personas confíen en mi trabajo”, asegura.