Valeria Gasca Viruega y Abigail Velázquez Orozco participaron en la edición del 2025 del concurso estudiantil de la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas. Su experiencia de intercambio de conocimientos en representación del ITESO reforzó su vocación para crear espacios humanizados y culminó con el premio al tercer lugar para el proyecto de Gasca
Cada proyecto de diseño urbano debe ser una apuesta por el futuro. Ese fue uno de los consejos que les dieron a Valeria Gasca Viruega y a Abigail Velázquez Orozco durante el 2025 Student Charrette de la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas (IFLA, por sus siglas en inglés). Ellas, como estudiantes de la licenciatura en Diseño Urbano y Arquitectura del Paisaje del ITESO, se dedican a desarrollar proyectos para un futuro en el que existan espacios públicos humanizados, diseñados con —y no a pesar de— la naturaleza y adaptados a la identidad de las personas que los habitan.
“Nos han enseñado a hacer proyectos que busquen un balance entre la naturaleza y lo antropizado. Por el lado de la arquitectura del paisaje, a darle a la naturaleza el espacio que se merece”, dice Gasca, como prefiere que la llamen sus conocidos. Abigail agrega: “Hemos aprendido a ser empáticos con las necesidades de las personas para ofrecerles espacios en los que vivan dignamente”.
Las dos alumnas fueron seleccionadas entre la comunidad estudiantil de su licenciatura para representar a México y al ITESO en el concurso de la IFLA, en el que Gasca y su equipo obtuvieron el tercer lugar entre 10 propuestas participantes.
En esta ocasión el evento tuvo lugar en la ciudad francesa de Nantes, entre el 6 y el 9 de septiembre pasados, en el marco del 61° Congreso Mundial de la IFLA y del Global Studio Program de la misma organización. 85 estudiantes de arquitectura del paisaje de distintas nacionalidades se reunieron para participar en el taller (workshop o charrette, por la expresión francesa para aludir a una exhibición arquitectónica estudiantil), a partir del cual desarrollaron un proyecto dirigido a las necesidades de la ciudad sede.
Valeria Gasca participó de manera virtual, mientras que Abigail viajó a Nantes. En ambas modalidades, la experiencia fue una oportunidad para colaborar e intercambiar ideas con colegas de contextos muy diversos, pues todos los proyectos se desarrollaron en equipo. Eso implicó el reto usual de encontrar puntos en común, llegar a acuerdos y, en esta ocasión, traspasar las barreras culturales y de lenguaje, entre personas que tienen objetivos afines. Pero también les permitió crear vínculos de amistad con colegas de todo el mundo y comprender otras maneras de concebir el espacio público.
“Tuve la fortuna de congeniar bastante bien con mi equipo, en el que todas éramos mujeres. Al platicar con mis compañeras de Líbano y de Filipinas, nos dimos cuenta de que en Europa fue más difícil para nosotras encontrar las debilidades y las amenazas de los espacios, a diferencia de lo que pasa en nuestros países”, cuenta Abigail.
Gasca y ella coinciden en que su habilidad para manejar información cartográfica mediante el software QGIS, que aprendieron a utilizar en sus clases de la universidad, fue una de sus aportaciones destacables en el concurso. También se dieron cuenta de que el programa académico que estudian en el ITESO está alineado con la perspectiva global del diseño urbano, pues pudieron poner en práctica la metodología de “diseñar con la naturaleza” con la misma destreza que sus compañeros de otras nacionalidades, aun cuando consideran que varios de ellos viven en ciudades donde esto se aplica de manera más evidente.
Aprendizajes internacionales para soluciones locales
Todos los proyectos desarrollados durante el 2025 Student Charrette consistieron en integrar nuevos sitios a la Estrella Verde” (L’Étoile Verte) de Nantes. Este entorno agrupa una serie de corredores naturales bordeados por los ríos que rodean la ciudad, entre ellos el río Loira, el más largo y uno de los más importante para el comercio en Francia durante mucho tiempo. El desafío era adaptar los sitios elegidos mediante diseños que priorizaran la sostenibilidad ecológica y la inclusión social.
Gasca y Abigail explican que este carácter integral debe estar presente en todos sus proyectos. Profesionistas y estudiantes como ellas tienen el propósito de evitar que los espacios se queden inutilizados. Para lograrlo hace falta que se pregunten si la infraestructura que proponen seguirá siendo útil en el futuro y que adapten sus proyectos a la comunidad a la que se dirigen. “Que tengan mucha identidad, que no se salgan del contexto”, detalla Gasca.
En Nantes, el contexto y las características del territorio provocan que los proyectos urbanos tengan gran énfasis en la gestión del agua. El proyecto que Abigail y su equipo desarrollaron tenía la intención de hacer volver a las personas a un sitio de la ciudad aislado. Ella explica: “Lo que hicimos fue revisar los archivos históricos de Nantes y vimos que antes ahí había más agua. Entonces quisimos traer de regreso la memoria de ese río. Jugamos con las texturas y con los movimientos para que te recordaran que ahí antes había un río”.
La propuesta en la que participó Gasca, y que obtuvo el tercer lugar, consistió en un parque inundable, creado en una zona susceptible a la acumulación de agua. “Es un tipo de infraestructura que funciona como una esponja. En una zona que tiene cierta profundidad, cuando llueve, el agua se almacena para que no se esparza por la ciudad. Luego se absorbe. El tiempo que ese espacio estaría inutilizado o inundado sería dos meses. El resto del año puede ser una cancha de futbol o un lugar para que la gente vaya a hacer picnic”, explica la estudiante del ITESO.
Concebir sus proyectos les dejó más claro a las estudiantes que se pueden generar soluciones basadas en el agua y en la naturaleza. Por medio de proyectos de manejo híbrido es posible evitar que ciudades como Guadalajara colapsen con cada tormenta y que se recuperen los acuíferos. Aprendizajes de este tipo son los que Valeria Gasca y Abigail Velázquez seguirán persiguiendo, ahora que se proponen participar en un próximo Student Charrette de la IFLA, que tendrá lugar en China en enero de 2026.
FOTO: Zyan André
