ITESO. UNIVERSIDAD JESUITA DE GUADALAJARA

Reducir estrés laboral en la educación con tecnología

Ago 24, 2020 | EGRESADOS |

Es integrante de Google for Education 2020, un proyecto global para mejorar las condiciones de trabajo del profesorado. Egresó de Ciencias de la Comunicación en 1996 y ha dedicado su vida a la consultoría y desarrollo de tecnología para la educación.

POR MONTSERRAT MUÑOZ

Else Schöndube nunca se imaginó que su vida se construiría alrededor de la educación. Egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, generación 1992-1996, encontró en las aulas su verdadera pasión. Ahora trabaja por crear herramientas que ayuden a facilitar el trabajo de profesores y profesoras del país, a través de la tecnología. 

Este es el objetivo de Else en la Academia de Innovadores de Google, en donde fue aceptada para la edición 2020. Durante este año, atípico por la pandemia del Covid-19, trabajará con un equipo internacional para idear soluciones que optimicen el tiempo del profesorado y ayuden a reducir el estrés laboral al que están sometidos. 

“Se trata de colocar al profesor como un actor importante en la educación, donde el principal siga siendo el alumno”, señala. Al finalizar el ciclo, en agosto de 2021, el equipo hará una propuesta de un producto, estrategia o uso específico de una herramienta de Google para ayudar a solucionar ese problema. 

La generación 2020 de la Academia de Innovadores se realizará virtualmente, atendiendo al contexto mundial por la contingencia sanitaria por Covid- 19. Son 78 personas de todo el mundo quienes recibirán una capacitación de ocho semanas de parte de reconocidos innovadores y directivos de Google, todos con gran experiencia en la creación de productos específicos para la educación.  

El camino para llegar hasta este momento ha estado lleno de sorpresas, tal como lo describe Else. Tras egresar y haber colaborado en una empresa de software, aprovechó su grado como técnica en programación para dar clases de computación en una escuela para niñas. “Recuerdo que la prueba (para obtener el trabajo) era dar una clase. En cuanto empecé a hablar, me sentí la persona más importante del planeta. En ese momento descubrí que esa era mi misión en la vida. Fue una sensación muy intensa”, recuerda.  

Al poco tiempo, lideró un proyecto de robótica educativa en esta misma escuela, que con los años se convirtió en varios primeros lugares internacionales en la competencia Robogames, considerada en aquel entonces, la más grande en su tipo a nivel mundial. A la par, obtuvo su maestría en Educación con enfoque en tecnologías por la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID) y regresó al ITESO a dar clases de Discurso hipermedial.  

Ya como coordinadora de tecnología de la red de colegios Semper Altius, se enfocó en diseñar una estrategia educativa que eventualmente la llevó a certificarse como Educadora certificada de Google, nivel 1 y 2, bajo el programa Google for Education. 

Para llegar hasta donde está, asegura que su paso por el ITESO fue factor clave, ya que además de las herramientas propias de su carrera, señala que tiene grabada “la filosofía jesuita de estar viendo siempre por la comunidad, preocupados por ayudar al otro y aportar algo”. En ese sentido, dice que estar en una escuela al frente de un grupo da al maestro la posibilidad de dejar un buen espíritu para el futuro de un niño, “y ese es mi principal motor de todos los días”. 

Actualmente, Else es consultora de tecnología educativa para cinco escuelas, por lo que espera que la certificación de la Academia de Innovadores de Google tenga un impacto importante. 

Una por las mujeres 

A pesar de ya contar con un grado técnico de programación bajo el brazo, Else prefirió elegir la carrera de Comunicación por sobre Ingeniería en Sistemas, en parte porque había muy pocas mujeres que eligieran ese camino profesional.  

Sin embargo, es ahora una partidaria de que las mujeres deben estar en la tecnología. Por ello, lideró un programa de robótica en un colegio de niñas, con excelentes resultados. La itesiana celebra cada vez que una ex alumna le manda un mensajito diciéndole que ya terminó su ingeniería. “Es entonces cuando me doy cuenta de que ya contribuí. Pienso: una más”. 

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