Alrededor de 50 personas que egresaron de licenciaturas y posgrados del ITESO en Otoño 2025 recibieron un diploma de mención honorífica por sus trayectorias universitarias destacadas  

Las menciones honoríficas que el ITESO entrega a egresados son un reconocimiento que lleva inscrito la búsqueda del magis, ese vértice y punto central de lo ignaciano que explora los medios para transformar el mundo en uno más humano. Quiere decir “más y mejor”, aunque siempre en función de prestar servicio a quienes nos rodean.  

Esto lo explicó Luis Marrufo Cardín, Director General Académico, durante la ceremonia en la que se celebró la trayectoria universitaria destacada de alrededor de 50 personas que se graduaron en Otoño 2025.  

Entre ellas había jóvenes que, tras concluir la licenciatura, comienzan con expectativa su camino laboral; y también profesionistas con carreras consolidadas, que decidieron apostar por su formación continua a través de un posgrado. Ambos grupos estuvieron acompañados por sus familias, cuyas celebraciones transformaron la atmósfera del evento en un festejo memorable en su trayectoria. 

Para ser acreedor a un diploma de mención honorífica, el promedio general de calificaciones es un requisito base, así como haber acreditado todas las asignaturas cursadas en una primera oportunidad. Sin embargo, hay otras consideraciones de mucho valor, como haberse distinguido por logros universitarios de trascendencia, consistentes con la filosofía del ITESO, y haber sobresalido en el Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) —para el caso de licenciaturas— o en la defensa del Trabajo de Obtención de Grado (TOG) ante un comité colegiado —en el caso de posgrados—.  

Los órganos que revisan las trayectorias de los candidatos y se honran al otorgar el reconocimiento son los Consejos de Programa Educativo y el Consejo Asociado de Programas. “Al ustedes obtener esta distinción, de manera recíproca la universidad se distingue gracias a lo que ustedes han realizado. […] Sus esfuerzos, por tanto, han contribuido con creces al cumplimiento de nuestra misión”, dijo Marrufo. 

Un logro en comunidad 

En representación de quienes coordinan un programa educativo, la profesora Najla Cibelle Hernández Ochoa invitó a los recién egresados a reconocer que ese momento especial no solo se trataba solo de ellos, sino de todas las personas que habían hecho posible que se encontraran allí. Además, la coordinadora de la Licenciatura en Negocios y Mercados Digitales hizo referencia al escritor Eduardo Galeano para recordar que cada persona un fuego que emite su propia luz. 

“La pregunta más importante no es qué tan grande será nuestra luz, sino qué hacemos con ella. Si encontramos maneras de encender la curiosidad, encender la esperanza, encender la posibilidad. Cuando salgan de aquí y la vida vuelva a moverse con velocidad, recuerden que siempre pueden elegir ser uno de esos fueguitos que iluminan un poco más el mundo”, dijo la académica, quien integró la mesa de presídium de la ceremonia, junto con Luis Marrufo Cardín, en representación del Rector, Alexander Zatyrka Pacheco, SJ; y Francisco Javier Arizti Galnares, Tesorero de ITESO AC., en nombre de Guillermo Alejandro Gatt Corona, presidente de la misma organización. 

Durante los acostumbrados discursos dirigidos por egresados, Arturo Benjamín Vergara Romo, quien fue estudiante de la Ingeniería en Sistemas Computacionales, coincidió con el agradecimiento hacia todas las personas que lo guiaron hasta la mención honorífica. Como si se tratara de un problema de ingeniería, Arturo comparó su red de apoyo con un complejo algoritmo en el que cada proceso representó la ayuda de sus profesores, compañeros y familiares. Y también habló de la perseverancia entre sus compañeros a través de un término utilizado en la computación: desbugear, la capacidad de aprender, equivocarse, encontrar el error y volver a intentarlo.  

“En botánica existe un tipo de crecimiento llamado inflorescencia indeterminada. En ella, la planta no deja de crecer cuando aparecen las primeras flores, al contrario, continúa extendiéndose. De alguna forma, este reconocimiento se parece a ese proceso. No es un punto final ni la culminación de nuestro conocimiento. Es, más bien, una de esas primeras flores que aparece mientras el camino continúa”, dijo Vergara Romo. 

Su compañera María del Pilar Salgado Núñez, egresada de la Especialidad en Deporte para el Bienestar y Desarrollo, complementó la idea de que aquel logro es un punto de partida: “Me permito cerrar con un genuino deseo, para todas y todos quienes hoy compartimos este momento, de que sigamos abiertos a aprender siempre, que seamos comprometidos y compasivos ante la realidad que nos rodea y que, desde nuestros distintos caminos, procuremos vivir la invitación que inspira el ITESO”.  

Para cerrar, Luis Marrufo Cardín, compartió con la comunidad distinguidos tres propuestas para continuar en la búsqueda del magis. Primero, que su impulso de “poder más lo que pueden” —en referencia al deseo de Ignacio de Loyola—, no claudique en la búsqueda del bien individual; que su trabajo reflexivo para reconocer lo que conduce su esfuerzo sea constante; y finalmente, que puedan distinguir aquellos espacios en los que su labor este al mayor servicio de la comunidad.