Los equipos académicos utilizan la inteligencia artificial para ayudar a los estudiantes, a los docentes o para optimizar sus procesos internos. En cualquier caso, el objetivo es impulsar el acceso al conocimiento y a la formación crítica a través de metodologías éticas

En las bibliotecas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ) las rutas para integrar la inteligencia artificial (IA) son diversas. En algunos recintos han consolidado proyectos trasversales a la vida académica de sus instituciones, mientras que otros se aproximan a las tecnologías generativas a través de sus espacios de innovación, o las incorporan en sus servicios de referencia para que estudiantes y docentes saquen el máximo provecho de sus acervos.

No importa cuál sea el camino, durante el V Encuentro de Bibliotecas del SUJ, con sede en el ITESO, los equipos de todas las universidades recordaron que sus objetivos deben dirigirse a construir bibliotecas capaces de adaptarse y de responder a contextos cambiantes, sin perder su compromiso con el acceso al conocimiento, la formación crítica y el servicio a la comunidad.

“Hoy los alumnos tienen otro formato de aprendizaje. […] Hay que pensar diferente, respondiendo a las necesidades no expresadas (de estudiantes y docentes), porque a veces lo que el usuario te pide es una cosa y lo que necesita es otra. Por eso promovemos una campaña de alfabetización en inteligencia artificial”, dijo Mayra Echeveste, del Servicio de Referencia de la Biblioteca Jorge Vértiz Campero, SJ, en la Ibero León.

El programa del que Echeveste habla, en primer lugar, aborda cuestiones de ética, para que los estudiantes pongan en valor sus servicios profesionales y las experiencias que ofrecerán a través de ellos si hacen mal uso de la IA. Luego, proponen un entrenamiento en creación de promts mediante la metodología Clara.

Esta implica incluir, en las instrucciones a la IA, el contexto de la petición, el problema a resolver, la acción a poner en práctica, una referencia de un caso ideal y un proceso de revisión del resultado. El proceso formativo termina en la creación de un cuadro comparativo y crítico con la información arrojada por diferentes plataformas.

Por otro lado, Rogelio Campos, académico de la Biblioteca Dr. Jorge Villalobos Padilla, SJ, del ITESO, expuso que la respuesta de nuestra universidad ha consistido en organizar espacios de diálogo y formación para docentes. Esto se complementa con ReflexIA. Así como el nombre de este proyecto institucional hace referencia a un proceso de introspección, Campos asegura que “la IA no abrió una discusión tecnológica, abrió una discusión sobre el aprendizaje”.

En la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la Ibero Ciudad de México (CDMX) han utilizado la IA para mejorar sus procesos internos. Por ejemplo, analizar grandes bases de datos y crear códigos de programación que solucionen errores en su catálogo. “Hay que saberla insertar en nuestro día a día, para facilitarnos el trabajo, pero de forma ética”, dijo Gerardo Morales, coordinador de Innovación y Estrategia Digital en la universidad de la capital del país.

Los desafíos de la integración

Durante el panel los académicos también se dieron tiempo para cuestionar los retos que las nuevas tecnologías han presentado en sus bibliotecas y comunidades universitarias en general.

“La veloz penetración de la IA en la vida de la sociedad y de las comunidades universitarias […] es el efecto de una feroz competencia empresarial a escala global con implicaciones geopolíticas y de todo tipo. Todas las instituciones hemos llegado con rezago a sus primeras repercusiones”, dijo Noé Castillo, director de la Biblioteca Interactiva Pedro Arrupe, SJ, de la Ibero Puebla. Ante la urgencia, surge la tentación de responder rápidamente. El error es hacerlo de manera superficial, agregó el académico.

Uno de los retos que la Biblioteca del ITESO ha enfrentado para integrar la IA significativamente es ofrecer formación docente diferenciada, de acuerdo con la variedad de perfiles académicos en la universidad. Sin embargo, Rogelio Campos considera que ese proceso ha avanzado con éxito, pues la disposición de los profesores hace la diferencia.

En la Ibero CDMX comparten el entusiasmo. En ese caso el reto es aterrizar a la realidad las diversas aplicaciones que desean poner en marcha. Entre sus próximos proyectos Gerardo Morales enlista un consultor de referencias disponible las 24 horas del día y un catálogo de imágenes provenientes de sus acervos históricos.

Para el caso de León, dónde el personal de la Biblioteca trabaja directamente con profesionistas en formación, Mayra Echeveste insistió en que el desafío es dejar atrás el exceso de confianza que los estudiantes tienen en la IA.

En cualquier caso, todos coincidieron en que la pregunta no es si usar o no esta herramienta tecnológica, sino, cuáles son sus límites éticos como asistente de trabajo. Bajo ese escenario, el rol de los equipos académicos se mantiene firme en el fomento del pensamiento crítico, la compasión y la colaboración, concluyó Rogelio Campos del ITESO.

Luego del panel “IA en las bibliotecas del SUJ”, se desarrollaron otras actividades previstas en el V Encuentro de Bibliotecas SUJ. Hubo espacios para discutir sobre promoción lectora, sobre tableros de indicadores para la toma de decisiones y sobre espacios especializados dentro de los recintos universitarios como las fototecas, audiotecas y materiotecas.

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