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«Estudiando, resistiendo y jugando»: rapeando un 30 de abril con las niñas y niños de Villas Miravalle

«Estudiando, resistiendo y jugando»: rapeando un 30 de abril con las niñas y niños de Villas Miravalle

Dos estudiantes de la Licenciatura de Psicología que cursan la materia de Seminario de métodos de investigación I acompañaron a las y los niños del albergue en la realización de entrevistas para esta nota y registraron algunas reflexiones del personal sobre el significado de trabajar con infancias 

Por Gabriela Sánchez López, Mónica Michelle Rojas Medina y María de los Ángeles Téllez Flores

«¿Por qué importan las niñas y los niños?

 

 

Espera y te diré más, 

importan porque no son una piedra para patear, 

todavía pueden sentir y escuchar”. 

Improvisación, Pedro, 14 años 

Sha-vito, un niño de 10 años reseña trastabillante el inicio de la jornada: “Aquí están los raperos hoy, y también el director. Los raperos andan conectando todo para cantar. Están tomando agua porque hace mucho calor. El público son los niños y las niñas. Nosotros. Aquí estamos nosotros y también vamos a rapear y a preguntar cosas, vamos a contar lo que pasa hoy”.  

Con grabadora de voz en mano, el pequeño reportero se aproxima a entrevistar a sus compañeros y compañeras: “Bueno, bueno, grabando, grabando. La primera pregunta es, ¿qué te gusta de los raperos?”. Un niño de edad incierta le responde maldiciendo, luego rapea una composición sin palabras, pero con un ritmo electrizante. Al finalizar, sus colegas aplauden emocionados, uno de ellos le da un zape entre rudo y cariñoso en la cabeza.  

Las entrevistas realizadas por Sha-vito y Fadel, una niña de 13 años, revelan risas, gustos y preferencias musicales, críticas al evento, silencios, muchos no sé y algunas groserías.  

Así se celebró el 30 de abril con las niñas y niños en el Albergue Villas Miravalle. Chavito MC nos recordó que nada cae del cielo, y los versos punzocortantes de Mose Quintero, Asco, Darknes One y Charly Brown estuvieron presentes, bajo el beat de DJ Sumar. El jefe del albergue, Jaime Arellano o Jaime, como lo llaman cariñosamente las niñas y niños, convocó a un concurso de rimas que sumó más de 13 participantes.  

Fadel y Sha-vito recuperaron buena parte de las fuentes para esta nota de Cruce. Preguntaron a sus compañeros acerca del rap, exploraron por qué les gusta o les desagrada, cuáles son sus raperos y canciones preferidas, los motivos por los que se celebra esta fecha y el significado y valor de la niñez. Realizaron también entrevistas a las y los cuidadores y a los raperos. Las estudiantes de la Licenciatura en Psicología, Mónica Michelle Rojas Medina y María de los Ángeles Téllez Flores, que cursan la materia de Seminario de métodos de investigación II, se encargaron de preparar y acompañar a los pequeños reporteros para realizar las entrevistas y registraron algunas reflexiones del personal del centro sobre el significado de trabajar con infancias. 

Fadel de 13 años, nos cuenta que es la primera vez que conduce entrevistas. Emocionada y con un poco de pena, reconoce que hizo un buen trabajo, “me gustó ver que los niños contestaban cosas diferentes. No cosas iguales, y eso es padre, porque ves que cada niño trae su propio pensamiento”. Considera que esta fecha es significativa “porque vemos que los niños sí importamos en el mundo” y nos recuerda los retos que tenemos como sociedad: “hay muchas cosas que tienen que cambiar para que todo lo feo que pasa ya no sea tan feo, como con tanta violencia. Hay muchas cosas que no son buenas, a nosotros, los niños y las niñas, nos utilizan para vendernos a los hombres o para meternos drogas o para vender nuestros órganos; y eso se ha dado mucho ahorita, en estos años, de desaparición de niños y niñas y de otras personas que uno quiere, y eso hace que nosotros tengamos miedo y no queramos salir a la calle. Mi familia me enseñó todo eso, de todo lo que tenía que cuidarme; y por eso hay que ir cambiando, porque no está bien tener miedo”. La novel reportera explica que este cambio “también es trabajo de los niños” y le da gusto ver que “algunos adultos sí quieren que seamos felices”.    

Jorge, de 14 años, observa callado desde un rincón el show. Lleva en las manos una bocina azul y el USB en donde guarda su música favorita. Explica que le gusta el rap, el hip hop y los corridos tumbados. La convocatoria para participar en el concurso los animaba a realizar composiciones sin violencia ni groserías, pero eso le pareció un desafío enorme: “pasamos cuatro horas pensando para escribir en una hoja sin que tuviera nada de eso, y salió un pedacito así, así nada más de chiquito”.  

Como explica uno de los jóvenes raperos en entrevista con Sha-vito: “El rap es tomar tu experiencia de vida y ponerla en el flow, transmitir lo que has vivido con sentimiento y con música”. Para una experiencia de este tipo crear implica retomar la vida cotidiana, por lo tanto, es complejo dejar de lado la violencia del día a día en la rima y lírica del rap. 

A pesar de ello, las composiciones de las niñas revelan sus luchas y logros en un contexto desafiante, como puede verse en las siguientes estrofas:  

“En Villas iniciamos estas rimas, estudiando, resistiendo y jugando… Nos regañan y nos contienen, pero siempre andamos en la vida luchando y triunfando, ¡haciendo campeonato!” 

C y G, 14 y 15 años 

De mano del juego, hacen frente a la vida con esperanza y proclaman su felicidad: 

“Yo no sé cantar, pero si puedo rimar. 

Yo soy una niña normal y me gusta bailar. 

Yo voy a jugar y a cantar, 

si esto te da problemas puedes irte a quejar. 

Yo soy una niña popular, 

Me gusta el viento y ver las nubes volar. 

Sonrío, canto y bailo 

Pues es mi felicidad 

Llorar, eso fue tiempo atrás 

Hoy sueño con una vida en paz 

Lo digo, lo insisto, yo soy una niña popular” 

N. 8 años 

La intensidad de estas emociones se trasmite también en las palabras de una persona encargada de sus cuidados, al responder a la pregunta ¿por qué te importan las niñas y niños?: “Porque a pesar de todo, las niñas y los niños son felicidad. Y es mucha alegría su alegría y es mucha tristeza su tristeza y es un orgullo acompañarlos en sus logros”. Por su parte, los raperos opinaron que niñas y niños merecen diversión. Entrevistado por Sha-vito, Asco relató haber sido víctima de las travesuras de los niños: “te voy a ser sincero hermano, a veces los niños me estresan, pero no todos, tengo un sobrino que un día estaba dormido ¡y me cortó el pelo! (risas). Los niños tienen mucha esencia porque son lo que son”. 

Mónica Rojas y María Téllez, estudiantes de segundo y cuarto semestre de Psicología, revelaron que su pasión por el trabajo con niñas y niños las ha llevado a realizar labores de voluntariado en albergues infantiles. Coinciden en que trabajar con infancias provoca una alegría contagiosa. En palabras de María Téllez: “Los niños son espejos que nos permiten ver el reflejo de alguna historia, y también, el de nosotros mismos. Es inevitable quedarse estático y no dirigirse al cambio al encontrarse con un niño”. 

Finalmente, los raperos invitaron a las y los pequeños a retomar sus experiencias de vida para convertirlas en versos y palabras que les permitan abrirse paso en la ruda realidad de “ahorita, de estos años”, como diría Fadel. 

Esta convivencia forma parte de las actividades iniciales del proyecto “Diagnóstico exploratorio y colaborativo con niñas y niños institucionalizados que viven las consecuencias de la violencia crónica después de dos años de pandemia”, coordinado por Gabriela Sánchez López, académica del Departamento de Psicología, Educación y Salud. Los nombres de las niñas y niños fueron modificados por ellos mismos. 

Agradecemos a: Jorge Isac González Nuño (Chavito MC); Carlos Issac Rodríguez Covarrubias (Charlie Brown); Brandon Jesús González Haro (Darknes One); Miguel Ángel Quintero Bautista (Mose); Jonathan Yael Quintero Bautista (Asco) y Luis Enrique Ramos de la Torre (DJ Sumar). 

Mónica Michelle Rojas Medina es estudiante de de la carrera de Psicología en el ITESO. Lo que más le gusta de su carrera es estar en contacto con las personas, conocerlas, apoyarlas y acompañarlas. Disfruta mucho participar en proyectos sociales, sobre todo cuando es con niñas y niños. Le encanta viajar, ver películas, pasar tiempo en la naturaleza y con los animales. Valora mucho el respeto y la colaboración. 

María Téllez Flores cursa el segundo semestre de Psicología en el ITESO. Valora la creatividad en sus diversas aplicaciones y a la naturaleza de las cosas. Disfruta el trabajo con niños al igual que escribir sobre lo que percibe y siente. 

FOTOS: David Manuel Ochoa González y Sha-vito 

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