Karla Bañuelos Miranda, nueva coordinadora de la Licenciatura en Diseño Urbano y Arquitectura del Paisaje, aspira a construir entornos de aprendizaje situado y en colaboración con profesionistas dentro y fuera del ITESO

Para Karla Bañuelos Miranda los diseñadores urbanos y arquitectos del paisaje son profesionistas clave para orientar decisiones éticas y responsables sobre la construcción del espacio público, considera. Son ellos quienes pueden reconocer y, en todo caso, denunciar los intereses individuales que conducen a la devastación del entorno natural. Desde hace un par de semanas, Karla es la encargada de acompañar el proceso formativo de esas personas en nuestra universidad.

La profesora del ITESO tiene una trayectoria que combina el trabajo conceptual de diseño arquitectónico plasmado en planos con el recorrido de las calles, pobladas de realidades diversas. Desde el Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano (DHDU) ha liderado el Plan de Movilidad 2024, el Proyecto de Aplicación Profesional “Co-Diseño para la movilidad urbana y entornos habitables”, entre otros proyectos. A partir de junio llega a la coordinación de la Licenciatura en Diseño Urbano y Arquitectura del Paisaje con el nerviosismo que acompaña un nuevo encargo, pero también la madurez académica que este requiere y la seguridad de que será un trabajo compartido.

Como profesora, además de la transmisión de conocimientos técnicos, para Karla “es muy importante fomentar el pensamiento crítico y la reflexión sobre cómo estamos construyendo el mundo en el que vivimos. […] Me encanta ver a crecer a los estudiantes y me encanta cuando se cuestionan sus propios límites y preceptos. Eso es algo que me motiva a seguir en este cargo», cuenta.

Ella misma ha puesto a prueba sus creencias a través de la investigación académica y los procesos de participación ciudadana en los que se ha involucrado. En 2021 fue coautora de una publicación sobre culturas constructivas de Jalisco en la que trabajó con la comunidad wixárika de TateiKie. Además, durante siete años se dedicó a conocer las experiencias de quienes habitan alrededor de López Mateos, una de las avenidas más problemáticas del Área Metropolitana Guadalajara en los últimos años.

A través de distintos testimonios de vida entendió que las grandes vialidades de uso casi exclusivo para los automóviles son una barrera urbana que fragmenta física y socialmente a las comunidades. Y eso también le sirvió para consolidar su estudio de la movilidad urbana como un eje transversal de la vida, que determina la forma en la que accedemos —o no— a la ciudad, a las relaciones sociales y a todas las oportunidades que nos brinda el entorno.

“Habitar frecuentemente López Mateos me ha dado la capacidad reflexiva para ver la realidad de otras personas. Tener esa perspectiva para experimentar lo que ellos experimentan” dice Karla sobre esa investigación que realizó en el marco de sus estudios de Doctorado en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad por la Universidad de Guadalajara.

Esa sensibilidad hacia la experiencia humana se complementa con su trayectoria técnica en diseño de proyectos ejecutivos, sobre todo de desarrollos turísticos en la costa de Jalisco. Si bien en el ITESO hay otras licenciaturas evocadas a los procesos constructivos, Karla asegura que esas competencias también son fundamentales y están presentes en el programa de Diseño Urbano y Arquitectura del Paisaje.

La apuesta por colaborar

Karla Bañuelos tiene claros los ejes que le gustaría reforzar y promover durante su gestión, la mayoría en continuidad con el trabajo de Mara Cortés, la coordinadora anterior.

Una de las agendas que tienen más peso para Bañuelos es la del aprendizaje situado, y una vía para lograrlo son los talleres intensivos en los que se unen la teoría, la práctica y la reflexión. Pone como ejemplo aquel que se impartió hace un par de semestres sobre técnicas participativas durante los procesos de diseño.

“Hicimos un ejercicio de tres días en el que las y los estudiantes abordaron de manera práctica cómo realizar talleres participativos en los que se integraran el mapeo colaborativo, las entrevistas y la formulación de estrategias para el codiseño”, explica la profesora.

El espíritu de cooperación que Karla impulsa también incluye el trabajo en equipo con colegas diseñadores y arquitectos egresados u originarios de otras partes del mundo. Esta visión se materializa mediante la participación en foros de tendencias internacionales y saberes locales, como los Student Charrettes de la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas (IFLA por sus siglas en inglés), en los que el ITESO mantiene una participación desde 2025. Con esa misma lógica de apertura, la licenciatura organizó este año su primer concurso de diseño, buscando impulsar a los estudiantes hacia convocatorias fuera de la universidad.

Quienes han pasado por las aulas de Bañuelos saben que valora el trabajo bajo procesos lógicos y estructurados. Ella misma lo reconoce, pero asegura que, lo más le interesa es la formación desde una perspectiva reflexiva.

“Es clave ser críticos de nuestras realidades. Y digo nuestras porque no todas las personas vivimos y habitamos el espacio y las ciudades de la misma manera ni con las mismas posibilidades. Esa diversidad tiene que ver con aspectos económicos y políticos. […] Me parece importante que el estudiantado conozca cuáles son las influencias de ciertos actores que determinan el espacio”, asegura.

A la par de atender las competencias profesionalizantes, Karla desea ser una coordinadora cercana y empática, consciente de que su verdadera responsabilidad es acompañar a personas en sus proyectos de vida. Con su guía, el ITESO seguirá siendo la casa de diseñadores urbanos y arquitectos capaces de transformar el territorio y proyectar entornos dignos y habitables.

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