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Así como nos vimos obligados a dejar nuestros centros de trabajo y estudio, los espacios escénicos tuvieron que cerrar cortinas para enfrentar en el encierro la pandemia, realidad que nos obliga a plantearnos qué tan solidarios somos como público.

 

Por Alejandra Casanova, encargada de Producción del Centro de Promoción Cultural 

Alejandra Casanova es profesora de Artes Escénicas del Centro de Promoción Cultural y puedes contactarla al correo alejandra.casanova@iteso.mx
Alejandra Casanova encargada de Producción del Centro de Promoción Cultural y puedes contactarla al correo alejandra.casanova@iteso.mx

El confinamiento que se ha requerido como medida de cuidado ante la pandemia provocada por el Virus del Covid-19 ha afectado la vida de todos. El sector artístico y cultural no es la excepción. De pronto los museos y sitios patrimoniales cerraron, las escuelas de arte mudaron sus clases a plataformas virtuales (las que tienen los recursos para lograrlo), las salas de cine, teatros, espacios escénicos alternativos, entre otros, se vieron obligados a bajar la cortina. Esto a los públicos nos cancela gran parte de la oferta, pero a los artistas, los deja sin trabajo. 

 

En lo cotidiano, y con esto me refiero a los tiempos sin pandemia, los artistas escénicos, en todos sus oficios (creadores, productores, performers, actores, bailarines, músicos, dramaturgos, bailarines, compositores, vestuaristas, maquillistas, etc), obtienen recursos económicos mientras tienen proyectos en escena, por esto algunos buscan ingresos de formas alternativas al arte, como profesores, en call centers, oficinas gubernamentales, entre otros, para poder llegar a fin de mes. En México una producción escénica puede ser realizada gracias a fondos estatales, federales, internacionales, becas de creación o producción, inversión privada y con el trabajo de varias personas que buscan este tipo de inyecciones económicas. Esto ha creado un modelo de negocio que ha vuelto a este sector, uno vulnerable económicamente. Ya que a veces los artistas dependen únicamente del ingreso de taquilla para ganar algo de dinero por su trabajo. 

 

Pero, provenientes de un contexto de por sí complejo, en estos tiempos de cuarentena, los artistas escénicos no se quedan durmiendo en sus laureles, si en algo son expertos es en ser versátiles y resilientes. Este momento de parar los escenarios les ha abierto la oportunidad de hacer cosas que el ritmo de vida previo a la pandemia, no les permitía. Han estado buscando propuestas para mantenerse ocupados, organizando información y material de proyectos pasados, planeando las siguientes temporadas, creando proyectos nuevos para las convocatorias abiertas o próximas a abrir. Están trabajando mucho, aunque eso no siempre signifique ganar dinero de manera inmediata.  

 

Aunado a esto, muchos han aprovechado la cuarentena para explorar formas de reinventarse y actualizarse, para convertirse en artistas en el medio digital. Lo hacen para seguir creando, y para mantenerse presentes con los públicos –e incluso para generar nuevos, pero también lo hacen como una forma de solidarizarse con la población, de aportar su gratino de arena para hacer más llevadero el encierro; ya que estos trabajos en línea no les reporta ningún ingreso económico. Algunos actores han creado micro novelas para stories de Instagram; cuentacuentos ahora hacen transmisiones en vivo; bailarines crean obras de video-danza colectivas; compañías están liberando en la red los videos de algunas de sus producciones; los actores, bailarines, músicos y artistas circenses están impartiendo clases virtuales y hasta un festival de teatro para niños se volvió completamente virtual desde el inicio de la contingencia 

 

Por su parte, las instituciones internacionales, nacionales, estatales y locales han hecho un llamado a solidarizarnos con las comunidades y personas que no pueden quedarse en casa, a cuidar a los más vulnerables y a cuidar nuestra propia salud. Esta mirada solidaria, no puede ser coyuntural. Sino más bien una nueva forma de relacionarnos como sociedad de ahora en adelante.  

 

El sector cultural, como todos los sectores del país requerirá una actitud solidaria para seguir adelante en la crisis que dejará esta pandemia. Por ahora el encierro y la necesidad vital de mantener la salud son lo más evidente. Sin embargo, una vez que poco a poco se reactive la sociedad, deberemos lidiar con encontrar formas para seguir funcionando aún con los estragos de la pandemia. Muy posiblemente, los últimos espacios en volver a abrir serán los del arte y la cultura. Esto significa que las funciones pospuestas serán reprogramadas y los recintos tendrán una saturación de oferta de proyectos escénicos para la segunda mitad del año y el inicio del año que viene.  

 

El escenario post pandemia para los artistas escénicos se prevé difícil, pero encierra también la oportunidad de repoblar los espacios públicos con propuestas artísticas. Éstas no tendrán sentido si los espectadores no estamos presentes.  

 

Solidarizarnos con los artistas escénicos es acercarnos a conocer sus trabajos, considerar el consumo cultural como una actividad lúdica, para el disfrute personal o en familia o con los amigos. Consumir el arte local hará que los recursos económicos, por modestos que puedan ser, circulen aquí dentro de nuestra ciudad para el beneficio de todos. 

Otras Notas

ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara. Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585

C.P. 45604, Tlaquepaque, Jalisco

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