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Entrevista con Álvaro Párres, coordinador de Ingeniería en Seguridad Informática y Redes del ITESO

Que tus cibercompras de “cuarentena” no te metan en problemas

Si vas a realizar transacciones por internet durante este periodo de confinamiento es necesario tomar en cuenta algunos factores de seguridad, ya que el riesgo de fraude puede estar latente.

Por Gabriel Orihuela 

Toda esa preocupación por la limpieza durante la “cuarentena” por el Covid-19 te puede estar llevando a pensar que, para mantener la pulcritud de tu baño, necesitas una de esas fibras que se adaptan a tu taladro. O, si lo tuyo es tratarte bien, que quizá es momento de adquirir ese sauna infrarrojo personal. 

Sean cuales sean tus necesidades de compra durante este periodo de distancia social debes tener cuidado, pues el aumento en el uso del comercio electrónico también conlleva ciertos riesgos. 

 

Se calcula que en 2018 las ventas por la red superaron los 491 mil millones de pesos, 24 por ciento más que un año anterior, según la Asociación Mexicana de Internet.  

Casi 8 de cada 10 usuarios de internet mayores de edad en México han realizado alguna compra en línea en el último año. 

Aunque comprar por internet conlleva enormes ventajas, también tiene sus complicaciones.  

 

“Yo no tengo el producto físicamente; yo no voy a la tienda y lo agarro, lo pago y me lo llevo y, por otro lado, yo no tengo un contacto directo con un vendedor, el cual me genera este tipo de confianza”, explica Álvaro Iván Parres, coordinador de la Ingeniería en Seguridad Informática y Redes, así como de la Ingeniería en Sistemas Computacionales en el ITESO. 

“Entonces, vamos a tener siempre el riesgo de ser víctimas de un fraude y, como estamos usando medios electrónicos de pago, siempre corremos el riesgo de ser víctimas de un robo de identidad o un robo de datos bancarios”. 

 

Parres enfatiza la importancia de ser prudentes, ya que “va a ser una situación que se va a prestar para muchísimos escenarios donde la gente quiera abusar, desde vender productos milagro u ofertas increíbles, y va a ser un escenario en donde podamos ser víctimas de un fraude”, señala.

 

También aconseja lo siguiente para evitar caer en estos peligros:

Prefiere sitios reconocidos  

Es posible que los nuevos jugadores sean muy serios, pero en este caso la experiencia es un factor a tomarse en cuenta.  

 

“Normalmente las tiendas en línea adecuadamente establecidas como Amazon, o incluso Mercado Libre que –aunque no es una tienda, sino más bien un intermediario– tienen ya mucho tiempo en el mercado y muchas políticas bien desarrolladas”, dice. 

 

Revisa la política de protección al comprador 

“Esto quiere decir que si yo recibo el producto y no es lo que yo quería, no corresponde a lo que yo quería o, inclusive, algunos tienen la opción de que yo ya no quiero el producto porque tarda en llegar, tienen una modalidad de regresar este producto y recuperar nuestro capital”, señala. 

 

“Lo más importante en cualquiera de los sitios que compremos es revisar cuál va a ser la política de devolución del producto y mi sugerencia es que esa política siempre incluya una devolución en cualquier situación”.

 

Evita, al menos en la contingencia, comprar desde Asia 

Simplemente porque los tiempos de entrega son tan largos que (ojalá) primero salgas tú a la calle que tu pedido llegue a tu casa.  

 

“Suele ser muy atractivo comprar artículos de Asia, pero la verdad es que van a tardar de tres a seis semanas en llegar y el retorno va a ser exactamente igual de complejo”, explica. 

 

“Al menos durante la contingencia, compremos productos en línea en sitios mexicanos o con presencia en México; por ejemplo, Amazon no es mexicano, pero tiene presencia en México. Más que nada porque, al usar mensajerías locales, estamos teniendo entregas entre 24 y 48 horas, que es bastante atractivo”.  

 

Huye de las ofertas difíciles de creer 

Si sabes que algo vale 5 mil pesos en una tienda, no hay manera de que no sospeches al verlo por 500 pesos en la red.  

 

“Esta dimensión de ofertas no existe, hay una realidad; los sitios en internet bajan costos operativos, pero estamos hablando entre un 20 y un 30 por ciento menos, hablando de las grandes ofertas”, señala Parres. 

 

Desconfía si te piden demasiada información 

Los sitios como Amazon, Mercado Libre o hasta walmart.com te van a pedir apenas la información mínima indispensable. Si un sitio te pide más que eso, presta atención, pues puede tratarse de un fraude. 

 

“Son sitios que nos venden productos muy atractivos, son muy bien armados y visualmente parecerían reales, pero tienen una característica y es la cantidad de información que solicitan sobre nosotros. Si nosotros entramos a una página donde nos van llevando página a página y nos están pidiendo cada vez más información sobre nosotros, es una llamada de alerta”, dice. 

 

“Si empezamos a ver que nos hacen más peticiones de información y vamos página tras página, es un foco rojo”. 

 

Busca qué dicen otros compradores  

¿Necesitas referencias? Seguro otros clientes te pueden decir un poco sobre su experiencia de compra. No tomes una decisión antes de ver estas reseñas.  

 

“(Haz) una búsqueda en Google o en cualquier buscador, para ver si otras personas se están quejando de que este sitio tiene un tipo de fraude o no”, recomienda.  

 

“Todos los sitios que venden por internet tienen la sección de comentarios, positivos y negativos. Y aquí es sentido común: si un sitio o un producto tiene puros comentarios positivos, eso es señal de alerta. Tiene que estar balanceado, nada es moneda de oro para que a todo mundo le guste”. 

 

Evita, al menos por ahora, las ventas directas 

No es que las ventas directas sean malas por sí mismas, pero en una situación como la actual hay un caldo de cultivo muy adecuado para los fraudes.

 

“Casi estoy viendo el anuncio: dadas las pérdidas en tal sector turístico, viajes a costos de risa a partir de octubre o a partir de septiembre, que esperemos que todo esto se solucione, y no se trata más que de fraudes”, advierte. 

 

“Busquemos siempre ventas a través de la empresa establecida, con la cual, si yo soy víctima de un fraude, tengo una serie de elementos con los cuales me puedo proteger”. 

 

Confía en la tecnología, pero no solo en ella 

Los sistemas tecnológicos como los antivirus y los navegadores seguros son buenas herramientas, pero muy poco eficientes si los cibernautas no tienen cuidado.  

 

“Estos sistemas son buenos y nos van a proteger de lo más obvio, pero, por ejemplo, se ha dado en otras situaciones, y no dudo que se vaya a dar ahorita, la clásica promoción que nos aparece en el Facebook, el viaje súper barato”, señala. “Lamentablemente, de este tipo de situaciones ningún antivirus nos va a proteger, pues estoy dentro de una página que es correcta. Lo mismo pasaría con sitios como Wish o eBay, que suelen ser ventas uno a uno”. 

 

Lo mismo ocurre con el famoso candado en la parte superior de una página. Sí, es imprescindible que lo veas, pero ese solo hecho no debe tranquilizarte.  

 

“Estamos muy acostumbrados a que si vemos un candadito en la parte superior izquierda de la página es igual a seguir, pero ahorita yo diría que no confiemos totalmente en eso. Tiene que estar; si no está, obviamente, corre de ahí, pero no tomemos como ‘ah, tiene un candadito y, entonces, yo puedo confiar en este sitio’”. 

 

Algunos programas antivirus incluyen un navegador seguro para realizar transacciones financieras. Igual que con los otros casos, eso es bueno, pero no suficiente. 

 

“Esto nos funciona si de repente estamos haciendo una compra desde un sitio público, es decir, yo estoy conectado en un Starbucks, en una plaza comercial, pues entonces protege nuestra transacción, pero no me está protegiendo de que el sitio que reciba los datos sea real”. 

 

Usa las tarjetas digitales 

Hoy en día, todos los bancos ofrecen una solución de una tarjeta virtual, una tarjeta de crédito para transacciones en línea. Para Parres, es una buena idea usarla. 

 

“Esos servicios varían de banco a banco, la gran mayoría lo que maneja es un CVV, el código de atrás de la tarjeta, dinámico, con lo cual nuestra tarjeta es únicamente válida para una sola operación; entonces, garantizamos que si alguien captura nuestra operación –sea en la transmisión o sea que el sitio al que entramos no era fidedigno y se queda con nuestros datos–, se está quedando con información que solo es válida para una sola transacción o, inclusive, por un periodo de tiempo muy corto”, explica.   

 

“No usemos tarjetas de crédito físicas dentro de sitios de internet, usemos las tarjetas digitales”. 

 

Entre la banca en línea y la banca móvil, prefiere la móvil 

Ambas son seguras, pero la móvil tiene un candado más: opera desde el celular y este es un dispositivo que va siempre contigo y que no le prestas a nadie (ojo: no hay que prestarle el celular a nadie).  

 

“Al estar en nuestra casa, usamos el internet de nuestra casa, suponemos que es un internet seguro, pero, si no, la banca móvil nos permite usar nuestros datos; inclusive hay bancos que tienen convenios con los carriers para no hacer un cobro por el uso de datos”, agrega.  

 

“Ha sido un área que ha madurado muchísimo. Los niveles de seguridad hoy en día, en los dos escenarios, banca en línea y banca electrónica, son muy buenos; entonces, la gente puede confiar”.

 

 Así que ya lo sabes, si estás pensando en comprar los productos que mencionamos al inicio de la nota u otros, como el sanitizador ultravioleta para celulares, puedes hacerlo con un poco más de tranquilidad de espíritu.  

 

Porque en tiempos como estos, ese dispositivo sí puede ser útil.  

 

O tal vez un trapo y un poco de alcohol también te sirvan. 

Álvaro Parres aconseja no usar tarjetas de crédito físicas dentro de sitios de internet, sino usar las tarjetas digitales.  

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