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Apoyos que resisten temblores y turbulencias

El profesor Nayar Gutiérrez desarrolló un nuevo modelo de utilidad. Se trata de una herramienta para reconstruir viviendas y refugios ante desastres naturales y para erigir casas más resistentes para que las familias dejen de vivir en situación de vulnerabilidad.

Los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017 dejaron más de 150 mil viviendas con daños estructurales, de las cuales 120 mil se ubican en los estados de Oaxaca y Chiapas.  Además, al menos 250 mil personas se quedaron sin casa. Este desastre natural amplificó el problema de la vivienda en México, donde al menos seis de cada 10 casas son autoconstruidas, 53% de la gente que no hace labores de mantenimiento en su casa aduce falta de dinero, y más de 600 municipios del país se asientan en zonas de alto índice de riesgo.

  

Nayar Cuitláhuac Gutiérrez Astudillo, profesor e investigador del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO, desarrolló una herramienta que permite diseñar estructuras y sistemas de construcción más fuertes, que soporten los estragos de diversos desastres naturales como temblores, inundaciones y huracanes. También permite a los damnificados construir refugios o viviendas transitorias seguras mientras recuperan su vivienda. 

 

Este modelo de utilidad, denominado “Herramienta de trazo para ensambles en diferentes planos con diferentes ángulos”, tiene cinco años de desarrollo y “busca brindar una herramienta para que las personas con necesidad de vivienda o de refugio pudieran desarrollar sus propias estructuras y construcciones”, explica el profesor.  

 

La herramienta es un soporte de piezas móviles y fijas que permite ensamblar dos piezas prismáticas, fundamentales para el soporte de cualquier construcción, edificio o estructura. También posibilita formar sistemas de marcos recíprocos que derivan en casas, refugios, tiendas de campaña y hasta bases para muebles como sillas o mesas con estructuras más fuertes y más estéticas. Además, se puede usar tanto en taller como en campo, es decir, en el lugar donde se construirá el sistema, con el apoyo de herramientas adicionales como reglas o escuadras de medición.  

 

“En los sistemas de marcos recíprocos, un elemento apoya al otro con una resistencia proporcional. Es similar a la filosofía de vida en una comunidad: yo te apoyo, tú me apoyas y juntos hacemos una estructura fuerte”, detalla Gutiérrez. “Otra ventaja es que no necesitas clavos, pegamentos, u otro tipo de adhesivos, con las mismas piezas con las que cuentas, puedes armar un sistema entretejido con la suficiente rigidez”.  

 

El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó a este trabajo el registro de modelo de utilidad el pasado 14 de enero de este año. Para lograr este objetivo, el académico contó con la colaboración del maestro Alberto Manuel de la Torre Agraz, especialista en diseño industrial; Óscar Humberto Castro Mercado, Director del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO; y la maestra Sara Ortiz Cantú, coordinadora de la Oficina de Transferencia Tecnológica del Centro para la Gestión de la Innovación y la Tecnología (Cegint), quien respaldó el proceso de otorgamiento de la distinción del IMPI.  

 

“ITESO nos brindó apoyo monetario en el registro de la patente, al darnos una partida donde intervinieron varias personas en la búsqueda del estado del arte -que no existiera este modelo en otros lugares-, el armado de la patente -que estuviera bien redactada-, y asesorías con integrantes del Departamento para que tuviera la funcionalidad adecuada”, recuerda Nayar Gutiérrez.

  

Ahora el objetivo es tener una herramienta replicable y de uso común en un año, que ayude a empresas ligadas al sector de la construcción, trabajadores especializados como los carpinteros, y en situaciones de emergencia.  

 

“Queremos buscar primero el mercado ideal, porque, afortunadamente, las situaciones de emergencia no son tan comunes, entonces realmente habría que acercarse primero a carpinteros con interés en este tipo de herramientas y sistemas, y eso nos daría las bases de usuario para dimensionar la herramienta, con el tamaño suficiente para que sea cómoda. Con base en eso, propondremos materiales, límites, y rangos de la herramienta para que sea funcional y sacarle jugo”.  

 

 

Apoyo para evitar viviendas “informales” y frágiles  

Según estimaciones de la Sociedad Hipotecaria Federal, seis de cada diez casas en México son autoconstruidas, es decir, no supervisadas o vigiladas por profesionales especializados de la construcción. Sin embargo, Nayar Gutiérrez Astudillo asegura que la cifra es más alta, lo cual representa un grave problema, pues estas viviendas “normalmente son de baja calidad y con materiales que muchas veces dejan que desear”.

 

“Se habla de que hasta el 90% de las construcciones del país son autoconstruidas. Muchos de los edificios se construyen de manera informal, solo con mano de obra capacitada por experiencia y no educada en aula, y los inversionistas tampoco tienen experiencia en construcción”, explica el investigador del Departamento de Hábitat y Desarrollo Urbano. “Eso genera incertidumbres en cuanto a la calidad de los materiales y seguimiento de las normativas de construcción, que se dictan para proteger de percances de grandes dimensiones como los sismos o los huracanes”.  

 

“La fragilidad de estas casas generan catástrofes en ciertas regiones cuando viene un evento de magnitud significativa como huracanes, sismos, inundaciones, que hacen que se pierdan viviendas y que haya necesidad de reponerlas pronto”, complementa el investigador.  

 

El problema de la vivienda autoconstruida sin supervisión es tan grave, que las propias familias se saben vulnerables, pero tampoco pueden abandonar su casa porque no tienen un lugar a dónde ir. “El ciudadano puede estar consciente al ver grietas, que las geometrías de sus viviendas no son adecuadas, y hay veces que por sentido común lo saben”.  

 

A esto se añade que las construcciones vigiladas por profesionistas, en muchas ocasiones, no tienen los estudios completos y terminan erigiendo vivienda “en lugares no adecuados como en las cercanías de arroyos o zonas de relleno sanitario, como pasa en varios lugares de Guadalajara”, recalca Gutiérrez.  

 

En este sentido, la herramienta diseñada por el académico del ITESO puede ser un apoyo para mejorar este panorama y edificar casas mejores y más dignas.

 

Además, el modelo de utilidad resulta más barato de implementar que un sistema automatizado y no desperdicia el acero, la madera o cualquier otro material con el que se construya.

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