Organizada por estudiantes de las licenciaturas en Gestión Cultural y Arte y Creación, la charla tuvo como protagonistas a Paola Pelayo y Juvenal Urzúa, quienes estudiaron en el ITESO y que compartieron ideas en torno a temas como la economía y las políticas públicas dentro de la cultura, específicamente en las artes visuales y plásticas
¿Cómo se construye el valor de una obra de arte? ¿Qué papel desempeñan las personas creadoras en esa construcción? ¿Cómo afectan los recortes presupuestales y la centralización de las políticas culturales? ¿Deben los y las artistas dejarse llevar por el mercado o, por el contrario, sustraerse de él para crear? Estas fueron algunas de las preguntas que sirvieron para dirigir la charla protagonizada por Paola Pelayo y Juvenal Urzúa, quienes participaron en el conversatorio “Economía y las artes plásticas y visuales”, organizada por estudiantes de las licenciaturas en Gestión Cultural y Arte y Creación del ITESO.
La charla fue conducida por Jimena Herrerías y Fernando Calderón, quienes se encargaron de hacer preguntas a Paola Pelayo, egresada de la primera generación de Gestión Cultural y que actualmente trabaja en el estudio de Jorge Méndez Blake, y a Juvenal Urzúa, egresado de Ciencias de Comunicación, con una amplia trayectoria en la promoción del arte contemporáneo en la ciudad y director de Arsenal Arte. El equipo organizador de la charla estuvo integrado también por Narda Alvarado y Mariana Alujas, y la audiencia estuvo compuesta por alumnado de ambas carreras.
Para arrancar, Juvenal Urzúa comenzó diciendo que sí era importante analizar cómo se perciben las artes plásticas y visuales en relación con otras disciplinas porque, por ejemplo, a nadie le sorprenden lo que puede ganar por proyecto “un actor como Johnny Depp… bueno, como Timothée Chalamet, para actualizar la brecha generacional” pero sí puede llamar la atención lo que gana un artista plástico por piezas que muchas veces “son objetos de edición limitada o piezas únicas”. Por su parte, Paola Pelayo comentó que era importante analizar la relación entre el arte y la economía porque esta se puede abordar desde diferentes frentes, como el coleccionismo o el diseño de políticas públicas para llevar a la población obras a las que, de otro modo, difícilmente podrían acceder y definir si “el acceso a la cultura debería o no ser un derecho humano”.
En esa línea, coincidieron en que los recortes presupuestales afectan más a la ciudadanía que a las y los creadores, porque de alguna manera siguen produciendo, pero también se mencionó que los resultados de estas políticas se ven a largo plazo. Al hablar sobre quién determina el valor de una pieza, también coincidieron en que son diferentes actores, no sólo los y las artistas. “Muchas veces hay una lucha de poder que modela cómo se construye ese valor”, dijo Urzúa, mientras que Pelayo dijo que era “una pregunta muy compleja”, que implica también el dilema de producir piezas en función de la participación en ferias o para abonar en el proyecto creativo de cada artista.
Continuando por esa veta, la egresada de Gestión Cultural también dijo que era recomendable que los y las creadoras actuaran de manera estratégica. “A veces hacer una pieza por encargo te puede servir para producir las otras piezas que se apegan más a lo que quieres”, dijo, mientras que Juvenal Urzúa dijo que la tecnología, específicamente la presencia en redes sociales, había cambiado la relación entre quienes crean y los diferentes públicos. “Todo esto afecta el capital simbólico de un artista”, mencionó. En todo caso, volvieron a coincidir, los espacios digitales deben ser vistos como una herramienta de difusión más que cómo un agente de validación.
Casi para concluir, también exploraron la relación entre las y los creadores y los y las gestoras culturales. “Es la relación más natural que puede existir”, dijo Juvenal y Paola añadió que ambos se complementan para potenciar los alcances de la creación artística. En última instancia, redondeó Urzúa sobre el trabajo de gestión cultural, el reto está en “traducir lo que hacemos para el mundo lo entienda”.
FOTO: Zyan André
