CIENCIA Y TECNOLOGÍA / HARDWARE Y SOFTWARE

Un “ojo volador” para impulsar el campo mexicano

Inbright, empresa creada por itesianos y dedicada a ofrecer servicios de análisis y consultoría a partir de precisas imágenes captadas por drones de vuelo autónomo, tiene como objetivo hacer su aportación a la tecnificación del sector agrícola.
Por Enrique González

Situación hipotética: hay un plantío de maíz de 100 hectáreas y en una de sus esquinas ha empezado a brotar una plaga dañina que podría costarle varios miles de pesos al agricultor.

Un par de personas recorriendo a pie el plantío podrían tardarse algunos días en llegar a la zona dañada, mientras que un dron volador es capaz de detectar el problema en uno o dos vuelos de reconocimiento, tomando fotos que luego serán analizadas con tecnología capaz de detectar con algoritmos y luces infrarrojas, la aparición de esa plaga.

“Con el dron, en un día puedes saber si hay plaga y evitar que se extienda, puedes prevenir, le podemos decir al agricultor que la mancha de un metro ha ido creciendo y que de haber sido de un metro cuadrado ahora es de 20”, afirma David Castillo, el egresado de Ingeniería en Sistemas Computacionales del ITESO que fundó junto a otros compañeros de la universidad la empresa Inbright, cuyo lema resume muy bien sus intenciones: “Drone worry… We Got This”.

¿De qué tamaño está mi cultivo? ¿Dónde está creciendo más? ¿Dónde le falta agua? ¿Cuánto fertilizante realmente necesito comprar, para el 30% o el 36% del plantío? ¿Cuántas plantas tengo? ¿Tendré más de una plaga? ¿Cuándo puedo cosechar? ¿Cuántas cabezas de ganado tengo?

Los drones y el análisis mediante los algoritmos que han desarrollado en Inbright (www.inbright.mx) para traducir la amplia gama de espectros de luces infrarrojas con que “leen” los sembradíos, permiten responder a estas y muchas otras preguntas. Y respondiéndolas, la industria agropecuaria se puede ahorrar enormes cantidades de dinero.

“La magia está en el procesamiento y análisis que hacemos con los datos que nos envían los drones; realmente a nosotros no nos interesa ir a hacer el mapeo, nos interesa que haya gente mapeando”, dice Castillo.

La empresa diseñó su propio dron, el “Skywalker”, al cual lo han adaptado para que despegue, vuele y aterrice de manera autónoma y en un día cubra hasta dos mil 400 hectáreas.

Este es el equipo de itesianos detrás del software y los drones de la empresa Inbright

Este es el equipo de itesianos detrás del software y los drones de la empresa Inbright

Ya tienen un cliente agricultor en China, una empresa en San José que quiere reportes de unos viñedos, la multinacional Dow Chemical Company y cuando se hizo la entrevista estaban por entrevistarse con una empresa de semillas y fertilizantes en Pachuca.

¿Y cómo se puede hacer accesible esta tecnología a los pequeños agricultores que no tengan el dinero para pagar un dron? A través de una figura clave llamada Drone Service Provider (DSP).

Estas son empresas que trabajan codo a codo, por ejemplo, con los productores del Valle Central de California (los viñedos) y podrían hacerlo con los industriales tequileros de Jalisco o con cualquier sector agrícola de México, donde la tecnología de drones aplicada a mejorar la producción con estimaciones de datos, ensayos de rendimiento y mapeos a escala es prácticamente nula.

¿Qué han aprendido del campo mexicano?

“Le da un poco de miedo adoptar tecnología nueva, tomar riesgos; hemos visto que el campo mexicano está acostumbrado a hacer las cosas como siempre se han venido haciendo. Sí produce, pero no obtiene la utilidad deseada, pierde demasiado dinero y recursos”, analiza Luis González, egresado de Ingeniería Electrónica del ITESO y miembro de Inbright.

“Queremos acercarles una herramienta y un servicio –no se trata de que compren el dron, no tienen que hacer una inversión fuerte– para que conozcan qué está pasando con su campo y con esta tecnología no pierdan tanto dinero”.

“¿Te digo la situación idónea?”, interviene Castillo. “Que la tecnología de drones tuviera un subsidio del gobierno federal para apoyar el campo mexicano”. Esa es la situación idónea, pero la realidad es que no han recibido ninguna respuesta de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y tampoco ven que otras empresas estén implementando lo que ellos proponen, ya que se consideran pioneros.

Además de Castillo y González, en la pequeña sede de esta empresa creada formalmente en 2015 y localizada justo atrás del campus ITESO, trabajan como fijos o practicantes casi una veintena de estudiantes o egresados de esta universidad, divididos en las carreras de Diseño, Ingeniería en Empresas de Servicios, Ingeniería Electrónica o Ingeniería en Redes y Telecomunicaciones.

La certificación de drones (naves no tripuladas) en México se encuentra en una fase embrionaria; la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) cuenta con algunas normas básicas para regular los vuelos de estos aparatos, pero mientras los vuelos se hagan de día, en una propiedad privada, con el consentimiento del propietario y por debajo de los 150 metros, no habrá problemas. Foto Roberto Ornelas

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