RELIGIÓN / SOCIEDAD

“Si no se transforman las personas, no hay esperanza de que la sociedad se transforme”

En su reciente visita a México, donde inauguró una exposición conmemorativa del Bicentenario de la Restauración de los Jesuitas, Adolfo Nicolás, Superior General de esta orden, quien días después anunció que renunciará al cargo en 2016, abordó diversos temas, entre ellos los retos educativos contemporáneos y el desempeño del Papa Francisco.

Desde Tepotzotlán (Estado de México), rodeado por los muros del histórico inmueble barroco que fungió como colegio y Noviciado de los jesuitas en la Nueva España –hoy Museo Nacional del Virreinato–, Adolfo Nicolás, Superior General de la Compañía de Jesús, subrayó que la educación, la preocupación por los demás y el trabajo colectivo siguen siendo indispensables cuando lo que se busca es transformar al mundo en un lugar más justo.

Adolfo Nicolás, SJ, habló en el Museo Nacional del Virreinato sobre la coincidencia entre las ideas del Papa Francisco y las de la Compañía de Jesús

Adolfo Nicolás, SJ, habló en el Museo Nacional del Virreinato sobre la coincidencia entre las ideas del Papa Francisco y las de la Compañía de Jesús

“Una peculiaridad del mundo moderno es que las preguntas siguen cambiando, y por lo tanto tenemos que seguir estudiando, porque las respuestas pasadas ya no sirven. Eso nos mantiene en una tensión creativa muy buena”, afirmó el Superior General, quien en la rueda de prensa que ofreció a los medios el domingo 11 de mayo estuvo acompañado por Francisco Magaña, SJ, Provincial en México de la Compañía.

“Los jesuitas estamos en la educación porque nuestro trabajo es fundamentalmente buscar la transformación de la gente. San Ignacio creía –y nosotros seguimos creyendo–que si no se transforman las personas, no hay esperanza de que la sociedad se transforme”.

“El contexto primero –cuando los jesuitas vinieron aquí– es el mismo contexto de los jesuitas yendo a la India, a Japón o a África; es un contexto no de triunfo o de gloria, sino de evangelización”, dijo desde el refectorio (comedor) del antiguo Noviciado.

El Superior General jesuita dejó entrever su emoción por estar sentado en uno de los puntos neurálgicos para el trabajo educativo, cultural, social y evangelizador que los jesuitas llevaron a cabo en la Nueva España –en Tepotzotlán daban por igual clases a jesuitas y a indígenas–, el cual desembocaría ineludiblemente en el nacimiento de México como país.

“De aquí han salido misioneros, aquí ha habido un compromiso total con el pueblo mexicano”, declaró Nicolás.

Francisco “se siente muy jesuita”

Previo a la inauguración de la exposición La construcción del México mestizo: los jesuitas, expulsión y restauración, la cual reflexiona sobre el papel desempeñado por los jesuitas en la formación de la identidad mexicana, Nicolás (Palencia, España, 1936) aseguró que los preceptos de la Compañía de Jesús y los del Papa Francisco van por el mismo camino.

“El Papa Francisco –y creo que a todos nosotros nos ha dado mucho gusto oírlo– se siente muy jesuita. Ha sido un jesuita con responsabilidades que tienen que ver con la identidad y la profundidad de nuestra vocación, y eso no cambia con el papado”, dijo Nicolás, quien añadió:

“Está actuando mucho como jesuita, por ejemplo, con la insistencia en lo esencial, y lo esencial en la Iglesia es el cuidado de los demás, el perdón, la compasión, el tomar riesgos para responder a las necesidades de nuestro tiempo y no replegarse para estar seguros”.

Para ejemplificar el efecto que ha tenido el Papa Francisco no solo al interior de la iglesia católica sino en el diálogo con otras instituciones religiosas, recordó la petición que le hizo un sacerdote protestante estadounidense con quien charló hace unos meses.

“Si tiene oportunidad, dígale al Papa que le consideramos nuestro Papa, porque gracias a él está volviendo mucha gente a la Iglesia”.

Espiritualidad anclada en la realidad

Nicolás, sacerdote jesuita desde 1967, visitó México como parte del viaje que emprendió durante mayo por América Latina (Guyana, Venezuela y Cuba) para participar en los festejos del Bicentenario de la Restauración de los Jesuitas y en la 28 asamblea de la Conferencia de Provinciales de la región, celebrada en Jalisco, México.

Al referirse a la citada exposición, conformada por pinturas, textos originales de Francisco Xavier Clavigero y otros documentos, Nicolás aprovechó para enfatizar la importancia que históricamente ha tenido para los jesuitas el entorno social que los rodea.

“Hemos visto en la exposición cómo los jesuitas realmente estaban muy metidos en la cultura, en las discusiones con Europa, luchando contra los prejuicios… Porque es parte de la experiencia de San Ignacio, Francisco Xavier y de sus compañeros el que la realidad es donde Dios está trabajando, y por lo tanto la realidad nunca puede ser ajena a nuestra preocupación”, expresó el Superior General de los jesuitas, quien mostró su satisfacción por el compromiso que encontró entre quienes, de una manera u otra, laicos o clérigos, colaboran en los proyectos de la Compañía en América Latina.

“Me voy muy contento y optimista. He visto gran dedicación, he visto personas con mucho desapego… He visto jesuitas muy dedicados desde Guyana hasta aquí y con mucha creatividad en situaciones difíciles. He visto una capacidad de discernimiento, de dedicación y de continuar a pesar de todo, que yo creo que es una de las frases clave para la fe cristiana: ‘A pesar de todo creo en el futuro, en la humanidad, en Dios’. Me voy muy animado”.

En las universidades y colegios confiados a la Compañía, explicó, el modelo pedagógico jesuita intenta mostrarles a los alumnos una “realidad total” a través de la ciencia o el arte, una realidad que no sea parcial ni se reduzca a un “Padre Nuestro”.

Y todo esto, abundó, sin perder de vista el enorme valor del trabajo en equipo, la reflexión colectiva y la formación continua de profesores y estudiantes.

“Es muy difícil trabajar solo, porque llega un momento en que uno duda incluso de su modo de pensar; hace falta una comunidad que sostenga, que haya un mensaje común, profundidad y reflexión”.

Nicolás, quien fue nombrado Superior General de los jesuitas en enero de 2008, anunció el 20 de mayo que se retiraría del cargo en 2016, por lo que a finales de 2014 convocará a una Congregación General de la Compañía de Jesús a la que le corresponderá aceptar su renuncia y elegir a un sucesor.

De ser aceptada la renuncia del Padre Nicolás (78 años) -la cual aprobó previamente el Papa Francisco-, sería el segundo general que deja este cargo vitalicio, aunque los jesuitas sí contemplan en sus Constituciones la posibilidad de la renuncia. El antecesor de Nicolás, Peter-Hans Kolvenbach, SJ, hizo lo propio en 2008 aduciendo su avanzada edad (80 años), con el consentimiento del Papa Benedicto XVI y después de haber permanecido en el puesto casi 25 años.

“La Compañía de Jesús tiene el derecho de ser gobernada y animada por un jesuita en plena posesión de sus talentos físicos y espirituales y no por un compañero cuyas energías disminuyen debido a la edad”, dijo en aquel entonces Kolvenbach. Texto Enrique González Foto Luis Ponciano

 

 

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