CIENCIA Y TECNOLOGÍA

¿Cómo sacar tanta basura de tu cuerpo?

Les llaman “détox” y son dietas que se centran en la eliminación de alimentos procesados. Reconócelas y aprende a sacarles provecho.
POR LAURA ARELLANO Y KARLA JIMÉNEZ, DEL DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA, EDUCACIÓN Y SALUD DEL ITESO

Las dietas de desintoxicación, o “détox”, son muy populares y te van a ayudar a eliminar toxinas, perder peso y, en resumen, mejorar tu salud.

No existe un esquema de “dieta détox” único, pero la mayoría de estos programas recomiendan eliminar lo más posible alimentos procesados (todos los que vienen envueltos en plástico o dentro de una lata) y aquellos a los que algunas personas son sensibles: lácteos, gluten, huevo, y carne roja. Por el contrario, las “détox” promueven un alto consumo de frutas y verduras, cereales sin gluten, nueces, semillas y proteínas sin grasa, ¿por ejemplo?: aves, pescados y mariscos sin piel, claras de huevo, leche y quesos bajos en grasa, lentejas o champiñones.

Otras se basan en dietas líquidas (jugos y licuados) o te proponen poco recomendables periodos de ayuno, aunque la mayoría incorpora el uso de diuréticos y/o laxantes (pepinos, té verde, espárragos, sandía, apio o jitomate) u otros métodos de lavado intestinal, como los enemas, la famosa lavativa, que consiste en introducir sustancias en el recto y el colon para realizar una limpieza profunda.

Ten cuidado con la publicidad engañosa. Las razones que algunos esgrimen para recomendar estos esquemas dietéticos son: previenen enfermedades, inflamaciones, fibromialgias y te ayudan a perder peso. No es así de simple.

Una de las estrategias de venta y promoción de estos productos y planes de alimentación es mediante los testimonios de personas que los han utilizado. Sin embargo, al día de hoy no existen estudios con suficiente robustez científica que sustenten los beneficios empleados por este tipo de mercadotecnia. Los ayunos, laxantes, diuréticos, la eliminación de grupos de alimentos o las “jugoterapias” pueden significar un riesgo para la salud, especialmente de niños, adultos mayores, mujeres embarazadas o personas con algún padecimiento y medicadas.

Si te interesa un programa de desintoxicación, acude con un profesional de la salud que evalúe tu condición y objetivos. En el ITESO tienes la Clínica de Atención Nutricia: correo nutricia@iteso.mx, teléfono 3669 3434, extensión 2914

En años recientes se han realizado estudios para evaluar el potencial desintoxicante de distintos alimentos capaces de eliminar metales tales como el aluminio, cadmio, plomo o mercurio o para medir el impacto de los químicos utilizados en productos de uso cotidiano.

En el primer caso se encuentran el cilantro, la olestra (sustituto de grasas), los ácidos cítrico y málico o algunas algas. Aunque se han encontrado efectos benéficos y es plausible su efectividad, la mayoría de los estudios se han aplicado en animales y en condiciones de intoxicación (afectación de las funciones fisiológicas por exposición a sustancias tóxicas en grandes cantidades).

La desintoxicación es un proceso que nuestro organismo realiza a lo largo del día. Las moléculas que necesitan ser eliminadas del cuerpo (toxinas) utilizan distintas vías como los riñones, hígado, sistema linfático, piel o pulmones.

Las toxinas se clasifican en endotoxinas, que son moléculas que se forman como subproducto del metabolismo dentro del organismo, y exotoxinas, que son externas al organismo y entran a él a través de alimentos, bebidas, aire o contacto con la piel. Las endotoxinas incluyen compuestos como el ácido láctico (producto del ejercicio intenso), urea (desecho del metabolismo de las proteínas) y los desechos generados por la microbiota intestinal.

Dentro de las exotoxinas se encuentran las ambientales, los pesticidas, el mercurio de los mariscos, el plomo del humo de los automóviles, algunos químicos en el tabaco, la dioxina de productos de higiene íntima femenina o los parabenos en lociones y cosméticos, entre otros.

La capacidad para eliminar toxinas difiere entre cada persona y depende del ambiente, la dieta, el estilo de vida, el estado de salud general y hasta factores genéticos. Si la cantidad de toxinas a la que se expone una persona excede su capacidad de excretarlas, pueden almacenarse en células de grasa o tejido blando y huesos y así afectar la salud.

Es posible que con algunas sencillas prácticas de alimentación ayudemos al proceso de desintoxicación natural del cuerpo; no es necesario un plan riguroso de alimentación, ni ayunos, ni laxantes.

Aquí tienes algunas prácticas recomendables:

 

  • Mantente hidratado con un líquido que puedes encontrar fácilmente: agua.
  • Consume de cinco a nueve porciones de frutas y verduras al día. Elige aquellas con mayor cantidad de antioxidantes, consúmelas siempre que sea posible enteras (con cáscara).
  • Consume fibra proveniente de frutas, verduras, nueces, semillas y cereales integrales.
  • Incluye en tu dieta verduras crucíferas (calabacita, brócoli, coliflor), berries, ajo, cebolla, cúrcuma y té verde.
  • Consume suficiente proteína, esencial para mantener los niveles de glutatión, la enzima principal para la desintoxicación del organismo.
  • Considera tomar un suplemento de vitaminas y minerales para evitar deficiencias en tu dieta. El tipo de suplemento, así como la cantidad del mismo, varían de persona a persona y deben ser recomendados por un profesional.
  • Consume alimentos con probióticos y prebióticos como el yogurt; ayudarán a tu organismo a manejar correctamente las toxinas provenientes de la microbiota intestinal.

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