CINE / CULTURA

“Nos dejaron sentir su dolor”

Un grupo de egresados del ITESO se sumergió de lleno en el caso de la profesora Imelda Virgen, presuntamente asesinada por su exesposo, y produjeron el documental SILENCIA. Si no es mía, no es para nadie, que se proyectará en el campus este viernes 29 a las 11:00 horas, en el Auditorio W.

50 mil pesos. Esa fue la cantidad que, según las primeras investigaciones y declaraciones del principal acusado, Gilberto Vázquez le puso a la vida de quien fuera su esposa, Imelda Virgen, profesora universitaria, practicante de yoga, hija de Leocadia y hermana de Sofía, Enrique, Lupita y Lourdes, una familia que, desde la noche del 29 de septiembre de 2012, cuando tuvo que identificar el cuerpo de su miembro faltante, ha emprendido un penoso camino en busca de justicia, resignación y sanación.

Ese camino fue el que decidieron registrar Esteban Contreras, Erick Flores, Lydia Duarte y Luis Morales, egresados de Ciencias de la Comunicación del ITESO, al codirigir, producir y fotografiar, respectivamente, el documental SILENCIA. Si no es mía, no es para nadie, cuyo estreno se realizó la noche del 25 de noviembre en el Cine Foro de la Universidad de Guadalajara, donde se registró un lleno absoluto, precisamente el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

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Luis Morales, cámara; Esteban Contreras, director; Lydia Duarte, productora, y Erick Flores, director

Sentados en una de las primeras filas y rodeados de activistas, defensores de derechos humanos, investigadores, la abogada que lleva el caso y demás interesados en adentrarse en los entresijos del crimen, considerado el primer feminicidio en Jalisco desde que fuera tipificado como delito, en agosto de 2012, los familiares se vieron a sí mismos relatar en la pantalla sus impresiones sobre Imelda (“reservada, ingenua, sensible”) o el esposo al que acababa de dejar (“extraño, raro, mala vibra”).

Y a la par de sus testimonios, veían en el documental una breve reconstrucción de la noche del asesinato, presuntamente perpetrado por tres personas contratadas por Gilberto: David Ceja, Sergio Sánchez y Juviana Calzada, todos presos en el penal de Puente Grande, pero sin haber sido juzgados y sentenciados.

“Había un charcote de sangre… el cuerpo estaba ahí tirado… la blusa y el pantalón rotos… aquí seguido tiran gente…”, relataba un testigo anónimo y con la cara distorsionada mientras la sala guardaba un silencio sepulcral.

“Imelda Josefina fue víctima de una violencia letal, hecha con saña e intencionalidad. A pesar de las pruebas, más que evidentes, aún no hay justicia para Imelda y para sus seres queridos. ¿Por qué no hay justicia? Por el silencio, la omisión, la negligencia y la colusión de las autoridades encargadas de sancionar este tipo de lamentables hechos”, afirmó Agustín Verduzco, investigador especializado en violencia de género y trata de personas.

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En caso de ser declarado culpable, Gilberto –quien declinó ser entrevistado para el documental– no sería sentenciado por el delito de feminicidio, sino por el de parricidio (asesinato de un familiar o un cónyuge), debido a un tecnicismo legal que explica uno de los directores, Esteban:

“Cuando a ella la asesinaron ya existía el delito, pero no estaban los protocolos, y ese es el escudo que el estado está poniendo todo el tiempo. Los protocolos se pusieron hasta el 23 de noviembre [2012] y es entonces cuando ya se podía tipificar”.

Los números en Jalisco desde que se tipificó dicho delito, registran 14 casos que cumplen los requisitos para ser investigados, siete detenidos en Puente Grande y solamente un sentenciado: Marcelo Humberto Sasaki, quien asesinó a una niña de 10 años.

Al igual que sus socios dentro del documental, y a pesar de que hubo fragmentos que por decisión común no quedaron en la versión final, Esteban se dice orgulloso del resultado: “El mérito del trabajo que hicimos fue llegar a ese grado de intimidad con la familia y lograr que nos dejaran sentir su dolor… Abrirnos a lo que estaban sintiendo”.

“No quería que fuera una nota más”

Esteban cubría el caso para un medio local cuando se dio cuenta que había mucho por contar, y fue en enero de 2013 cuando contactó a su amigo Erick, excompañero del ITESO, y le propuso empezar a planear el documental. Pronto se unirían Lydia y Luis.

“Nos llamaba mucho la atención la familia, porque pudimos haber tocado el feminicidio como tal, y de alguna manera hacer un documental –vamos a entrecomillarlo–, de ‘denuncia’, pero quisimos poner a una familia que, a pesar de todas las situaciones que existen, sentía que había algo ahí por lo cual valía la pena seguir. Lo más interesante era ver que ellos se armaban de valor para seguir, y en eso nos basamos para generar la estructura del documental, en su lucha para llegar a que el crimen fuera reconocido como un feminicidio”, explicó Erick.

Con una duración de poco menos de media hora, el documental logra equilibrar las palabras de los familiares, una representación dancística que simbolizaba la violencia entre una pareja y diversas cifras en torno a la violencia contra las mujeres en México con las opiniones de especialistas y autoridades en la materia como María Guadalupe Ramos, del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem); el exdiputado Raúl Vargas, y el académico de la UdeG Juan Carlos Ramírez.

“Quisimos hacer algo que realmente pudiera incidir en la sociedad en la que vivimos”, apuntó Erick, quien al igual que sus compañeros, responsables de una productora independiente llamada DeTodoFilms, levantó el proyecto prácticamente de manera voluntaria, invirtiendo tiempo, dinero y talento sin apoyos de ninguna índole.

Erick recordó en entrevista uno de los golpes de “suerte” que tuvieron como realizadores, al acudir a la calle de terracería donde los asesinos fueron a tirar el cadáver (la calle Alambiques, por los rumbos de Lázaro Cárdenas y la Calzada González Gallo).

“Fuimos a ver el lugar para grabarlo, pero nos encontramos a un testigo, y esa fue una oportunidad que no dejamos pasar. Esteban llegó, se presentó y empezó a preguntar; yo estaba grabando otra cosa –la cruz que todavía señala el lugar exacto donde fue localizado el cuerpo de Imelda– y entonces lo vi de lejos y dije: ‘¡De aquí soy!’ Así salió la entrevista al testigo”.

Ese testigo no está en el expediente. Se le citó una vez y no se presentó, pero las autoridades estatales no insistieron. Lo mismo pasó con el franelero que presuntamente fue el contacto entre Gilberto y las personas que asesinaron a Imelda.

La lista de omisiones e inconsistencias por parte de las autoridades estatales que denuncia Alejandra Cartagena, abogada de la familia, es larga.

En ella incluye a la Fiscalía General del Estado o al Juzgado Décimo de lo Penal, ubicado dentro de Puente Grande y responsable de llevar el caso, cuyo titular, José Armando Espinoza, tampoco quiso hablar para el documental.

“Esperamos que le den la máxima condena [45 años], porque hay varios elementos. Lo estuvo planeando durante tres meses”, señaló en el Cine Foro.

SILENCIA. Si no es mía, no es para nadie, también será proyectado en el ITESO el viernes 29 de noviembre, a las 11:00 horas en el Auditorio W.

Más información sobre el documental y el caso de Imelda Virgen, en los siguientes sitios de Facebook: facebook.com/silencia y facebook.com/justiciaParaImeldaVirgen. Texto Enrique González Fotos Roberto Ornelas

 

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