CIENCIA Y TECNOLOGÍA / INGENIERÍAS

“México ha abandonado el mar. Hay que volver a ver las costas”

Santiago Suárez de la Fuente, egresado de Ingeniería Mecánica en el ITESO, obtuvo la medalla Denny, que otorga el Instituto de Ingeniería Marina, Ciencia y Tecnología de Londres por una investigación que buscaba mejorar el rendimiento de los motores de barcos

POR ÉDGAR VELASCO

Cuando un barco navega en mar abierto, el rendimiento de su motor es del 53 por ciento, lo que representa una gran pérdida de energía. En 2012, Santiago Suárez de la Fuente comenzó a estudiar esta situación y desarrolló una investigación que tenía por objetivo diseñar un sistema para absorber el calor liberado durante la combustión y convertirlo en energía, mejorando entre 3 y 7 por ciento el rendimiento del motor del barco. El valor de la innovación es tal que, además de que ya hay compañías que buscan aplicar su propuesta en la manufactura de motores, le valió obtener la medalla Denny, que otorga el Instituto de Ingeniería Marina, Ciencia y Tecnología (IMarEST, por sus siglas en inglés), con sede en Londres, Inglaterra.

Egresado de Ingeniería Mecánica en el ITESO, Suárez de la Fuente recibió el reconocimiento por la investigación titulada “Making shipping greener: comparative study between organic fluids and water for Rankine cycle waste heat recovery”, publicada en 2005 en el Journal of Marine Engineering and Technology.

Relata que cuando le avisaron que había sido galardonado, la noticia le tomó por sorpresa “porque no sabía que el artículo estaba compitiendo”. Después, añade, también le sorprendió saber la gran trayectoria de la medalla Denny, que se entrega desde 1893 al mejor trabajo publicado durante un año en las revistas Journal of Marine Engineering and Technology y el Journal of Oceanography Operational.

“Estoy muy contento, satisfecho, cuando uno escribe esos artículos no se da cuenta qué tan grande es el impacto que puede tener, cuántas personas pueden cambiar de parecer. Hacer investigación siempre es incierto, porque estás en el borde del conocimiento, y este es un reconocimiento que hace pensar que vamos en buena dirección”.

Por herencia paterna, Santiago siempre ha tenido interés por los autos, las motos y, en general, por cualquier cosa que tenga un motor. En los últimos años se ha enfocado en la ingeniería marítima y, específicamente, en el diseño de motores que sean más sustentables. Para lograrlo, cuenta, ha sido fundamental la educación que recibió en el ITESO, ya que dice que en Ingeniería Mecánica la Universidad tiene muy buenas bases, sobre todo en lo que tiene que ver con matemáticas, física e ingenierías.

“Cuando tienes muchos doctores como maestros, la enseñanza es diferente. Tuve maestros que nos impulsaban a pensar, a cuestionarnos, a buscar más información”. Desde su perspectiva, la única diferencia respecto de las universidades europeas es que “en México hace falta que se enseñe al estudiante a ser más crítico, a pensar fuera de la caja, a investigar. Aquí nos enseñan que la tesis es algo malo, un monstruo, cuando en realidad la investigación, y sobre la investigación sobre ciencia, siempre es buena”.

De visita en México, Santiago Suárez aprovechó para visitar la Universidad para invitarla a colaborar con el Fondo Newton, una iniciativa que busca vincular universidades británicas y mexicanas. Específicamente, busca que el ITESO colabore en investigaciones sobre generación de electricidad para la producción de hidrógeno, con la idea de “descarbonizar” la industria marítima. Y es que, agrega, en esta industria hay todo un polo de desarrollo que debe ser explotado por el país. “México ha abandonado el mar. Hay que volver a ver las costas”, señala y, para concluir, también señala la importancia de “promover la inserción de mujeres en la ingeniería mecánica marítima, donde hay una batalla enorme por los ingenieros”.

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