SOCIEDAD

Me mudé a Guadalajara por el ITESO

Procedentes de Tuxtla Gutiérrez y Mexicali, Diamante y Christian inician hoy, al igual que otros miles de estudiantes de licenciatura, maestría o doctorado, un nuevo ciclo escolar en la Universidad Jesuita de Guadalajara.
POR ENRIQUE GONZÁLEZ

¿Recuerdas cuando elegiste la carrera que hoy estudias? ¿Cómo supiste que ibas a hacerlo en el ITESO? ¿Tuviste dudas? ¿Te apoyaron tus padres? ¿Sacrificaste algo importante para estar hoy en estas aulas?

Diamante

Todas y cada una de las personas que estudien en esta universidad tendrán una historia distinta detrás. Las de Christian Cárdenas y Diamante del Cielo Nandayapa incluyen una decisión trascendental, la cual comparten con miles de mexicanos: “voy a tener que dejar mi ciudad para estudiar lo que quiero”.

Ella dejó su ciudad natal, Tuxtla Gutiérrez, para estudiar Ingeniería en Nanotecnología. Él dejó su ciudad natal, Mexicali, para estudiar Ingeniería en Biotecnología. Amigos, familia, calles, comida, todo quedará atrás por algunos años. Se mudaron a Guadalajara porque el ITESO los convenció de algo.

“¡Es muy grande!”                                    

Diamante del Cielo (2 de marzo de 1987) nunca había estado en la capital jalisciense, la cual conoció recién a finales de julio. La Catedral, la Minerva rodeada de andamios, los Arcos de Vallarta, algunas plazas y poco más es lo que había visitado cuando se hizo esta entrevista.

Y la primera impresión de su universidad fue…

“El día que me mandaron el mapa dije: ¡es muy grande!, y cuando vine por primera vez a la oficina de Admisión tuve que preguntarle a una señorita para ubicarla. Poco a poco voy conociendo el campus… ¡Me encantó que tiene mucha vegetación!”

Su potencial como ingeniera se revela en cuanto empieza a narrar, paso a paso, cómo empezó a gestar este giro en su vida.

“Todo comenzó en cuarto o quinto semestre de la prepa [en el Tec de Chiapas]. De pequeña decía que iba a ser médico; poco a poco empecé a indagar lo que de verdad me gustaba y en lo que era buena y salió que en Nanotecnología, porque es una carrera innovadora y me gusta todo de ella”.

“Entonces pregunté: ¿en qué universidades hay Nanotecnología? Como es una carrera nueva son pocas las que la tienen. Vi los planes de estudio del Tec de Monterrey, la UNAM y el ITESO; presenté los exámenes en las tres y en las tres quedé. Indagué más en la UNAM y allí es un poco más de investigación que aplicación [es Licenciatura], así que por eso elegí aquí, que es una ingeniería”.

El empujón definitivo se lo dio su hermano Dalif, quien había tenido amplio contacto con algunos jesuitas en la Ciudad de México.

“Mencionó que todo aquel que formaba parte de una escuela jesuita salía muy bien preparado, mucho más a fondo de lo que simplemente significa sacar una carrera”.

Listo, la decisión estaba tomada: se mudaría a Guadalajara con el apoyo de sus padres y sus cuatro hermanos, siendo ella la más pequeña.

“Mi mamá se entristeció, pero hablamos antes de terminar la preparatoria y la hice consciente de que de una u otra manera me iba a salir de Chiapas, porque mi carrera no estaba ahí; me dijo que si era lo que yo quería me iba a apoyar en todo y que si yo era feliz, ella iba a ser feliz”.

Emoción, pánico, una notable convicción de sacarle el mayor provecho a la beca que le ha dado el ITESO y con la mira puesta en la selección de voleibol de la universidad (en su prepa jugó en la selección de este deporte y también fue de las fundadoras del equipo de fútbol), Diamante sonríe ante el panorama que tiene frente a sus ojos.

“Siento un poco de nervios; no conozco relativamente a nadie y cambiar de residencia quiere decir que voy a extrañar mi habitación, mi casa y a mi familia más que nada, pero todo será por algo bueno”.

Cambió el calor por la Biotecnología

El ITESO tiene 33 carreras y 25 programas de posgrado, entre Doctorados, Maestrías y Especialidades. Ingeniería en Biotecnología fue para Christian una decisión bastante… Natural.

Christian

La empresa familiar en la que lleva años trabajando son unos viveros. A Christian, quien nació en el “infernal” calor de Mexicali el 1 de marzo de 1997, le encantan las plantas y la ciencia. Solo faltaba ver dónde se matricularía.

“Desde chiquito siempre quise ser científico. Es mi sueño poder hacer algo para cambiar el mundo”, afirma Christian, quien no tiene problema en reconocerse como un geek, un entusiasta de los temas tecnológicos.

“Siempre me gustó la biología, pero también el área de la tecnología, las computadoras, los celulares, los videojuegos, todo eso”, afirma el egresado de la Cetys Universidad.

“Mi primera intención fue estudiar en Estados Unidos, pero después pensé en que tenía familia acá, en que este era más mi ambiente, mi país, así que después de terminar la prepa [los últimos 12 meses trabajó en los viveros familiares] vi que en el ITESO acababan de abrir Biotecnología. Revisé la orientación de la carrera, las clases y sí me agradó la idea”.

“Ya me habían platicado de esta escuela –mis papás principalmente–. Me dijeron que era muy buena, pero más que nada me llamaron la atención los valores que promueve la educación jesuita”.

¿Qué pretende Christian al estudiar Biotecnología? “Como en esta carrera se trabaja con seres vivos, siempre hay una parte ética que se tiene que cuidar para sacar el mayor provecho para la sociedad. Investigando vi que esos valores se promueven en esta universidad, que aquí se busca hacer un bien a la comunidad”.

Acá vivirá con una tía que poco a poco le va presentando la ciudad, la cual le atrae desde muchísimos ángulos, empezando por el clima, pasando por su oferta cultural y por la posibilidad de hacer vida en la calle.

“En Mexicali sales a la calle y está hirviendo, es un sol infernal, no puedes salir a un paseo caminando porque terminas todo sudado… y en invierno es súper frío y tienes que ir con mil chamarras. Hace rato, aquí íbamos caminando y veía los árboles con naranjas y guayabas y dije: ¡wow! Quieres llevar tu bolsa e irlas juntando; en Mexicali ves un arbolito y te pones en la sombra para sobrevivir”. Fotos Luis Ponciano

33

Son las licenciaturas que tiene el ITESO

250

Millones de pesos al año es el monto en becas que tiene el ITESO para apoyar a sus estudiantes. Es la institución privada que más invierte en este rubro

45

Son los estudiantes mexicanos procedentes de otras partes del país que han llegado de intercambio a nuestra universidad

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