CULTURA / MÚSICA

Galgo, esta banda se llama Galgo

Cinco egresados del ITESO conforman este sexteto… ¿rock, indie, pop? Galgo es una banda que se autodefine como un grupo de amigos que disfruta haciendo música honesta y, mientras lo hace, camina hacia su consolidación en el circuito sonoro nacional

Galgo es: Adriana López (voz); Iván Rojas (guitarra y voz); José Luis Sáenz (guitarra); Andrés Ampudia (bajo y teclado); Diego Orta (batería y coros) y Diego Márquez (teclado y bajo). Los cinco primeros estudiaron en el ITESO, Comunicación, Comercio Internacional, Ingeniería Ambiental, Arquitectura y Diseño. Solamente Márquez es de la UdeG.

Galgo 2

La entrevista vía correo electrónico con esta banda (www.galgomusic.com) que ya lanzó su primer álbum, Donde Lucía, y se ha presentado en festivales y conciertos en Guadalajara, Irapuato, Morelia y la Ciudad de México, está aquí:

No les pediremos que definan su música –ya leímos que no es su pregunta favorita–, pero sí les pediremos que hagan una lista de las bandas que consideran sus principales influencias.

Probablemente al escuchar nuestra música, la lista de influencias no parezca tan cierta, pero supongo que somos una mezcla de lo que oímos, lo que traemos dentro y lo que hacemos juntos. Pink Floyd es la primera banda que muchos de nosotros mencionaremos como iniciadora (excepto Adriana, que llegó tarde a la buena música), pero U2 y últimamente Foals son una enorme influencia en las guitarras. En la batería, aunque usted no lo crea, Orta ha escuchado mucho reggae y ska en su vida, y se nota, pero su nuevo amor por Mumford and Sons se colará en una que otra canción. Hay mucha búsqueda de armonías pegajosas e inteligentes, como The Beatles, pero también hemos estado picando botoncitos y jugando con sintetizadores.

¿Podrían explicar un poco más a detalle a qué se refieren con “música honesta”?

Esa afirmación es mi culpa [Adriana], pero creo que es un sentimiento general: cuando nos sentamos a crear, pensamos muy poco en lo que la gente quisiera escuchar, y nos sinceramos más con nosotros mismos. Cuando componemos, no nos importa lo que suene allá afuera en la radio y en los reproductores de la gente o en “lo que creemos que nos va a hacer pegar”. La música es un ente caprichoso que tiene vida propia, y si lo fuerzas, lo arruinas.

¿Cuál es el origen de la banda, cómo se juntaron a hacer música?

Iván, Orta, Diego, Jóse y Pimpo estaban en una banda de reggae llamada Playa Cero. José escuchó a Adris cantar y decidió adoptarla como proyecto alterno. Eventualmente, Playa Cero se desintegró, y el resto se quedó con ganas de seguir tocando, pero hacer algo distinto esta vez.

¿Cómo llegaron al nombre de Galgo? ¿Tiene algún significado especial?

El nombre de Galgo en realidad no tiene nada de fondo, más que ser la prueba fehaciente de que las democracias están en chino: poner a seis cabezas de acuerdo es digno de Premio Nobel de la Paz, y Galgo fue la primera opción de nombre a la que nadie objetó después de días y días y días. Nos gustó como sonaba y nos urgía tener un nombre para nuestro primer toquín.

En plena reconstrucción-revolución de la industria musical, ¿qué tal se han adaptado a estos tiempos en que las redes sociales y la autogestión conviven con las disqueras de siempre, los festivales, las ventas por Internet y los medios de comunicación, comerciales e independientes?

No puedes sobrevivir como banda en la actualidad si no estás al tiro con las nuevas tecnologías de la información, y si solo esperas a que las cosas sucedan. Facebook, Twitter, Soundcloud, Bandcamp, iTunes, Vine, Instagram… Todas estas son tus armas y tienes que usarlas si quieres hablarle directamente a tu público, que alguien escuche tu música y compre tu disco. Por un lado, el sueño de firmar con una disquera es cada vez más lejano, pero eso es una oportunidad, porque nada está escrito y no hay un solo camino para llegar adonde quieres. Pero tú eres el único responsable de trabajar todos los días para llegar ahí. Eso hace que tengas que repartirte entre músico y administrador; músico y financiero; músico y comunicador; músico y promotor y demás combinaciones. Desgraciadamente, tu chamba ya no es solo tocar bien y hacer música que vuelva loca a la gente.

Son seis integrantes, amigos incluso. ¿Cómo se ponen de acuerdo para coincidir en horarios de trabajo, en los temas sobre los que cantan o el rumbo sonoro que va a tomar tal o cual canción?

Con mucha, mucha, mucha paciencia y mucha democracia a la antigua. Todo lo hablamos, todo lo discutimos, y si no estamos de acuerdo, todo lo votamos. Respetamos mucho los trabajos y actividades de cada quien [vivir de la música es difícil si eres independiente, así que digamos que es una inversión que se podría convertir en side business]. Pero también sabemos que Galgo es una prioridad y muchas veces tenemos que compartirla con nuestras familias, nuestras parejas y nuestros amigos.

La parte musical, ni la sabríamos explicar, porque solo pasa. Es como mantequilla. En serio. Alguien llega con un riff, una letra o una vaga idea, y todos lo convertimos en un Frankenstein, en una combinación de ideas que hacen que olvidemos quién dijo qué y quién escribió qué cosa. El chiste de Galgo es la colaboración. Siempre. Incluso a la hora de derechos de autor, todo lo compartimos. Sabemos que ninguna canción existiría como tal sin el manoseo del otro.

¿Qué conciertos, presentaciones y planes tienen para lo que resta de 2013?

Tenemos una tocada en el DF a mediados de octubre, tal vez en Querétaro a finales, y presentaciones oficiales del disco Donde Lucía aquí en Guadalajara durante noviembre. Pero todas, excepto la del DF, están por confirmar. Texto Enrique González Foto cortesía de Galgo

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