SOCIEDAD

El nuevo Papa, una esperanza para vivir más en el servicio: Rector

Abrirse al diálogo, construir una Iglesia más sencilla y capaz de aceptar sus errores y abrir el papel de laicos y mujeres, son algunos de los retos que enfrentará el nuevo Papa Francisco, opina el Rector del ITESO, Juan Luis Orozco, SJ

“Auguro que este camino que hoy comenzamos será fructuoso para la Iglesia. Y ahora, querréis que os dé la bendición. Pero primero, antes de que el obispo bendiga al pueblo, yo quiero que recéis para que el Señor me proteja”.

Estas fueron algunas de las primeras palabras que el jesuita Jorge Mario Bergoglio, ahora Francisco, pronunció al asomarse por el balcón del Vaticano tras su designación como el nuevo Papa, la noche del miércoles en Roma.

Precisamente orar por él para que pueda prestar ese servicio y que toda la Iglesia se deje guiar por el “espíritu de Jesús en servicio de toda la humanidad, sin sectarismo y sin privilegios”, es lo que pidió el Rector del ITESO, Juan Luis Orozco, SJ, al abordar el tema de la designación del Sumo Pontífice.

“Espero que dé cinco pasos adelante”, indicó el jesuita al hablar sobre los retos que enfrentan el Papa Francisco y la Iglesia que ahora encabeza, con más de mil millones de fieles. “Tal vez sí pueda ser un Papa de transición, pero yo espero que sea ya de transición hacia esta Iglesia más evangélica, que anuncia a Jesús y no a sí misma, que trata de servir realmente y no ser servida”.

Para el Rector, el Papa debe ser “el siervo de los siervos, el servidor de los servidores”, como su título en latín servus servorum lo dice, y la Iglesia debe aprender a ser mucho más sencilla.

“Su política debe ser la libertad, la verdad, el Evangelio, la cercanía y la defensa de la justicia y la lucha por la paz y, junto con eso, hacerla creíble en esta actitud de servicio, de entrega”, refirió el Rector, quien también se pronunció sobre los casos de enriquecimiento desmedido y pederastia en que se han visto involucrados algunos miembros de la Iglesia católica.

“Su política debe ser la libertad, la verdad, el Evangelio, la cercanía y la defensa de la justicia y la lucha por la paz y, junto con eso, hacerla creíble en esta actitud de servicio, de entrega” 

“No me rompo las vestiduras ante esas debilidades de la Iglesia, pero sí debe ser justa y verdadera, valiente y humilde en aceptar sus errores y tratar de remediarlos y no repetirlos”.

Agregó que la iglesia debe ser “mucho menos clerical”, y contar con una estructura en la que los laicos, particularmente las mujeres, tengan un papel más importante y decisorio.

Acerca del hecho de que Francisco sea el primer jesuita y latinoamericano (es argentino) en el cargo, el Rector indicó que espera que su papado tenga esa “marca de la espiritualidad ignaciana” donde el único Absoluto es Dios, por encima de las estructuras o las tradiciones, buscando servir a los más desfavorecidos, “como Jesús lo hizo”.

Agregó que “será indispensable que se pregunte cómo mira Dios al mundo de hoy, a los hombres y sus aspiraciones, debilidades, elecciones y sus problemas. Hay que aprender del pasado y no siempre quedarse viendo el pasado; hay que mirar, el nuevo Papa y todos, con esa mirada de esperanza, de misericordia, de confianza en el hombre y de amor con la que siempre miró y mira Jesús”.

Sobre su origen sudamericano, el Rector mencionó que es Papa que conoce la situación de este hemisferio.

“El mundo está fuertemente dividido entre norte y sur, un norte que tiene el poder político, económico y militar, y un sur que incluye de manera muy fuerte a África, Asia y América Latina como regiones muy empobrecidas, muy abandonadas, muy marginadas. Creo que el hecho de que sea un Papa que haya nacido en esta región le permite entender y comprender más esta situación”.

El Rector se dijo “muy esperanzado” ante la designación y destacó dos elementos de la personalidad del Papa: su sencillez y su cercanía con los más pobres. Cree que Bergoglio será capaz de formar una iglesia que dialogue, escuche, respete la libertad de cada persona sin “imponerse en las conciencias”, además de mantenerse atenta frente a “las necesidades sociales y religiosas de las mayorías. Espero que desde este sello jesuita sea más capaz de trabajar en equipo […] los hombres de la Iglesia están llamados a servir y no a ser servidos”. Texto Natalia Barragán Foto Archivo

 

 

 

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