CULTURA

Doble celebración aderezada con jazz y cine

Motivo 1: celebrar el Día del ITESO. Motivo 2: clausurar el Festival Cultural Universitario número 11. Troker le puso música a la mítica cinta El automóvil gris en una noche para celebrar por partida doble.

Ladrones astutos, damiselas en peligro, policías despistados y un gran final de puro cine gansteril. La clausura del undécimo Festival Cultural Universitario del ITESO, la noche del miércoles 6 de noviembre, tuvo una emocionante historia posrevolucionaria,  pero con el toque del jazz contemporáneo de Troker.

De paso, la velada sirvió también para celebrar el Día del ITESO, y para ello el grupo tapatío musicalizó en vivo El automóvil gris (1919), filme clásico del cine mudo en México. Troker realizó por primera vez en 2011 este ejercicio de sonorización simultánea, como parte del ciclo “Bandas sonoras a ritmo de rock”, auspiciado por la Cineteca Nacional; pero en esta ocasión, Samo González (contrabajo), Frankie Mares (batería), Chemín Santillanes (trompeta), Christian Jiménez (piano), “El Tiburón” Santillanes (saxofón) y DJ Zero (tornamesas), tocaron para un Auditorio Pedro Arrupe, SJ abarrotado de miembros de la comunidad universitaria.

Eduardo Quijano, coordinador de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura, resaltó el valor histórico del drama policiaco dirigido por Enrique Rosas.

“Es un thriller creado con una mezcla muy afortunada de ficción y realidad”, dijo Quijano. Mencionó que la escena final del fusilamiento real de los delincuentes fue el punto de partida de una pieza que integra elementos de cinema vérite –como el inspector Juan Manuel Cabrera interpretándose a sí mismo– y la filmación en las calles donde quedaron huellas de los enfrentamientos.

De Troker – sexta agrupación mexicana en pisar el escenario del prestigioso Festival de Glastonbury– afirmó que eran “una banda de virtuosos y genios”.

Durante 117 minutos, Troker brindó a los asistentes una mezcla de concierto y performance sonoro que fluyó al ritmo exacto de la película. Construcciones clásicas del jazz acompañaron las mezclas de la tornamesa de DJ Zero para crear atmósferas de tensión, acción y suspenso; y hasta arrancaron risas entre los asistentes, al ejecutar con exactitud “toquidos” de puertas, pasos y secuencias. Texto Adriana López-Acosta Foto Carlos Díaz Corona  

 

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