EDUCACIÓN / SOCIEDAD

Conocimiento al servicio de la comunidad

Invitan a los estudiantes que inician sus posgrados en el ITESO a enfrentar los problemas de la sociedad con propuestas creativas e innovadoras.

Los Posgrados del ITESO son un espacio para imaginar maneras de resolver problemas, innovar y transformar la sociedad, afirmó Catalina Morfín, coordinadora de Investigación y Posgrado de la universidad a los estudiantes que inician su doctorado, maestría y especialidad en el ciclo escolar Otoño 2015.

posgrados

“En el ITESO estamos convencidos que el posgrado es un espacio privilegiado porque en él se facilita la convergencia de tres funciones sustantivas: la formación, la creación de conocimiento y de innovación, y la vinculación o el servicio a la comunidad”, dijo Morfín durante la ceremonia de bienvenida que se realizó el jueves 13 de agosto en el Auditorio Pedro Arrupe, SJ.

Tras hablar del delicado momento que se vive no sólo en México por el agudizamiento de los problemas de violencia, desigualdad y pobreza, y que los estados no responden a las necesidades de los ciudadanos, Morfín señaló que la calidad educativa de los posgrados se entiende desde “su capacidad de desarrollar las competencias necesarias en nuestros egresados para enfrentar estos desafíos con respuestas adecuadas, creativas e innovadoras”.

En este sentido, Gisel Hernández, directora General Académica del ITESO, abundó que pertenecer a una universidad jesuita implica el reto de no sólo atender lo académico, sino vincularlo al mundo y enfocarlo a la solución de problemas de los más desfavorecidos.

En el presente ciclo escolar unas 280 personas inician uno de los cuatro doctorados, 18 maestrías y tres especialidades que tiene el ITESO en su oferta académica.

La coordinadora de Investigación y Posgrado señaló que la formación, la creación de conocimiento y de innovación, y el servicio a la comunidad impulsaron a la universidad a reestructurar los programas de posgrados bajo principios como la pertinencia e impacto social. “El sentido de la producción académica es en última instancia la transformación y el beneficio de la sociedad”, afirmó.

Morfín compartió con los asistentes la reflexión que el Padre Adolfo Nicolás, SJ, general de los jesuitas, hizo con motivo del 150 aniversario de la educación jesuita sobre que “en el campo de la educación, nuestros objetivos no son pequeños objetivos, sino grandiosos sueños”.

“Esta universidad queremos que sus sueños rebasen las fronteras para que cuando concluyan sus estudios, puedan mirar atrás y reconocer que han logrado ir más allá que el recorrido les ha permitido reconocer, profundizar y ampliar sus propias fronteras, pero con un fin que se construye en conjunto”. Texto Judith Morán Foto Roberto Ornelas

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